Lo que la población percibe del cambio ambiental en la montaña mediterránea

La mon­taña reúne a un 10% apro­xi­ma­da­mente de la pobla­ción mun­dial, pero abas­tece en bie­nes y ser­vi­cios a más del 50% de los habi­tan­tes de la tie­rra. Por ello, algu­nos cien­tí­fi­cos sugie­ren que las mon­ta­ñas deben con­si­de­rarse un bien común y que todos debe­mos par­ti­ci­par en su ges­tión y con­ser­va­ción. Para que éstas sean efi­ca­ces, y bene­fi­cio­sas para el desa­rro­llo sos­te­ni­ble y el medio ambiente, es esen­cial cono­cer la opi­nión de los acto­res del terri­to­rio (sta­kehol­ders), por­que son los que mejor cono­cer la reali­dad local y los encar­ga­dos de apli­car las polí­ti­cas públicas.

El inte­rés glo­bal de la mon­taña adquiere espe­cial sig­ni­fi­cado en las medi­te­rrá­neas, por su dila­tada his­to­ria de ges­tión y por sus cam­bios inten­sos durante las últi­mas déca­das. Así las espa­ño­las, al igual que otras euro­peas, han expe­ri­men­tado cam­bios pro­fun­dos desde media­dos del siglo XX, por emi­gra­ción de la pobla­ción e inadap­ta­ción a un mer­cado muy com­pe­ti­tivo y glo­bal. El pai­saje ha cam­biado (ha per­dido ras­gos antro­pó­ge­nos para dibu­jar una ima­gen más natu­ral) para bien (menor ero­sión del suelo, mayor absor­ción de CO2, mejor regu­la­ción hídrica, incre­mento del atrac­tivo para la pobla­ción urbana,…) y para mal (pér­dida de un pai­saje cul­tu­ral, mayor riesgo de incen­dios, dis­mi­nu­ción de la biodiversidad,…).

La opi­nión de los sta­kehol­ders es fun­da­men­tal para inter­pre­tar este cam­bio y ges­tio­nar un terri­to­rio tan extenso, intere­sante e influ­yente como la mon­taña medi­te­rrá­nea. La ges­tión es más efi­caz y más rápida cuando se tiene en cuenta la opi­nión de los acto­res del terri­to­rio. Con este fin en Came­ros Viejo (Sis­tema Ibé­rico rio­jano), un área muy repre­sen­ta­tiva de la mon­taña medi­te­rrá­nea, se rea­li­za­ron 25 entre­vis­tas semi­es­truc­tu­ra­das a per­so­nas per­te­ne­cien­tes a los tres gru­pos socia­les: per­so­nas que viven y tra­ba­jan en Came­ros Viejo (grupo A), que sólo tra­ba­jan (grupo B), o que poseen una segunda resi­den­cia (grupo C). En el grupo A se inclu­yen per­so­nas mayo­res, con estu­dios pri­ma­rios y ocu­pa­dos en el sec­tor pri­ma­rio. En el grupo B per­so­nas de mediana edad, con estu­dios supe­rio­res y emplea­dos en el sec­tor público. En el grupo C anti­guos emi­gran­tes y pro­pie­ta­rios de una segunda resi­den­cia. Se pre­guntó por los cam­bios recien­tes en la cubierta vege­tal, sus cau­sas y sus con­se­cuen­cias socio­eco­nó­mi­cas y ambientales.

San Vicente de Robres en el valle del Jubera (Cameros Viejo). El pueblo se despobló totalmente en los años ochenta. Durante las dos últimas décadas, sin embargo, muchas casas se han rehabilitado y se cultivan algunos huertos próximos al pueblo. En la foto también se observa algunas vacas pastando en campos abandonados. Otros están cubiertos por matorrales como consecuencia de un proceso de revegetación o sucesión secundaria.

San Vicente de Robres en el valle del Jubera (Came­ros Viejo). El pue­blo se des­po­bló total­mente en los años ochenta. Durante las dos últi­mas déca­das, sin embargo, muchas casas se han reha­bi­li­tado y se cul­ti­van algu­nos huer­tos pró­xi­mos al pue­blo. En la foto tam­bién se observa algu­nas vacas pas­tando en cam­pos aban­do­na­dos. Otros están cubier­tos por mato­rra­les como con­se­cuen­cia de un pro­ceso de reve­ge­ta­ción o suce­sión secundaria.

Las res­pues­tas mos­tra­ron una buena per­cep­ción de los cam­bios pai­sa­jís­ti­cos regis­tra­dos desde media­dos del siglo XX, siendo muy cons­cien­tes del pro­ceso de reve­ge­ta­ción. Su per­cep­ción coin­cide con los resul­ta­dos de los cien­tí­fi­cos en las prin­ci­pa­les cau­sas (aban­dono de tie­rras, refo­res­ta­cio­nes masi­vas por parte de la admi­nis­tra­ción, y falta de ganado y per­so­nas en el monte), en algu­nas de sus con­se­cuen­cias socio­eco­nó­mi­cas (en la agri­cul­tura, gana­de­ría, pai­saje y caza) y en varios de los impac­tos ambien­ta­les: hay menos ero­sión del suelo, mayor riesgo de incen­dios, expan­sión de la fauna sil­ves­tre y los ríos lle­van agua de mejor cali­dad; difie­ren en otros impac­tos, espe­cial­mente en el volu­men de esco­rren­tía. Lo más intere­sante de nues­tro estu­dio fue com­pro­bar que el grupo A tiene una per­cep­ción más rea­lista de los cam­bios en el medio natu­ral, qui­zás por cono­cer mejor las limi­ta­cio­nes y poten­cia­li­dad de su terri­to­rio , que los otros dos grupos.

Los resul­ta­dos sugie­ren algu­nas reco­men­da­cio­nes. En pri­mer lugar, la menor par­ti­ci­pa­ción de la pobla­ción local puede tener impli­ca­cio­nes de cara a la ges­tión futura, al ser el grupo social que mejor per­cibe los cam­bios; son los gru­pos forá­neos los que, cada vez más, orien­tan y apli­can las deci­sio­nes de ges­tión, pese a tener una per­cep­ción dis­tor­sio­nada de algu­nas de las con­se­cuen­cias socio­eco­nó­mi­cas y ambien­ta­les de los cam­bios en el medio natu­ral. En segundo lugar, los cien­tí­fi­cos debe­rían divul­gar más y mejor sus resul­ta­dos hasta hacer­los lle­gar a amplios sec­to­res de la pobla­ción, espe­cial­mente a los ges­to­res del terri­to­rio. En ter­cer lugar, se corre el riesgo, sin la par­ti­ci­pa­ción de la pobla­ción local, de per­der muchos cono­ci­mien­tos tra­di­cio­na­les que podrían resul­tar cla­ves para una ges­tión sos­te­ni­ble del terri­to­rio. Por último, se señala la nece­si­dad de tener en cuenta los resul­ta­dos cien­tí­fi­cos y los cono­ci­mien­tos loca­les. Se acon­seja, tam­bién, la impli­ca­ción activa de los sta­kehol­ders, espe­cial­mente de la pobla­ción local, en la toma de deci­sio­nes de adap­ta­ción al cam­bio glo­bal. Sólo así será posi­ble actuar sobre espa­cios que aún con­ser­van su capa­ci­dad de recu­pe­ra­ción, antes de lle­gar a un estado irreversible.

Para mayor información:

LASANTA, T. y PASCUAL BELLIDO, N.E. (2015): Per­cep­ción y valo­ra­ción del pro­ceso de reve­ge­ta­ción por los acto­res del terri­to­rio: un estu­dio pre­li­mi­nar en el Sis­tema Ibé­rico. Docu­ments d’Anàlisi Geo­grà­fica, 61/1, 113–134.

 

Teo­doro Lasanta es pro­fe­sor de inves­ti­ga­ción del CSIC en el Ins­ti­tuto Pire­naico de Eco­lo­gía y Nuria Est­her Pas­cual Bellido es pro­fe­sora en la Uni­ver­si­dad de La Rioja.

 

Ficha biblio­grá­fica:

LASANTA, Teo­doro y PASCUAL BELLIDO, Nuria Ester. Lo que la pobla­ción per­cibe del cam­bio ambien­tal en la mon­taña medi­te­rrá­nea. Geo­cri­tiQ. 10 de marzo de 2015, nº 124. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2015/03/lo-que-la-poblacion-percibe-del-cambio-ambiental-en-la-montana-mediterranea/>

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