¿De quién son los bosques?

Puede que el cono­ci­miento que tie­nen la mayo­ría de los habi­tan­tes de las gran­des ciu­da­des acerca de las áreas fores­ta­les y tam­bién su per­cep­ción sobre estos espa­cios sea diverso. Pero es bas­tante pro­ba­ble que sien­tan una gran tris­teza cuando vean en la tele­vi­sión o lean en la prensa, que un bos­que cono­cido, más o menos fre­cuen­tado, se ha cal­ci­nado y durante muchos años ya no será el espa­cio idí­lico, repre­sen­ta­ción sim­bó­lica de la natu­ra­leza, que creían que era. Segu­ra­mente, ese sen­ti­miento de pér­dida mate­rial y pai­sa­jís­tica, será com­par­tido por los habi­tan­tes de las mis­mas áreas rura­les y los pro­pie­ta­rios de estas áreas fores­ta­les (cabe recor­dar que casi el 80% de la super­fi­cie fores­tal cata­lana es pro­pie­dad pri­vada). Por­que ¿cómo ven estos pro­pie­ta­rios sus bos­ques?, ¿qué expec­ta­ti­vas pre­sen­tes y de futuro tie­nen sobre ellos?, ¿cómo creen que hay que ges­tio­nar estos lugares?

Hace tan solo cien años, en Cata­luña, como en otros luga­res del mundo con pro­ce­sos socia­les y eco­nó­mi­cos pare­ci­dos, pre­do­mi­na­ban la super­fi­cie agrí­cola y los pas­tos; mien­tras que los bos­ques eran espa­cios menos exten­sos y más frag­men­ta­dos o dis­con­ti­nuos sobre el terri­to­rio. Repre­sen­ta­ban una impor­tante fuente de ingre­sos com­ple­men­ta­ria a la de la acti­vi­dad agra­ria. Pero de enton­ces hasta la actua­li­dad, la super­fi­cie fores­tal ha expe­ri­men­tado un pro­gre­sivo aumento, ocu­pando aque­llas tie­rras de cul­tivo de difí­cil acceso y meca­ni­za­ción, menos ren­ta­bles eco­nó­mi­ca­mente, para irse con­vir­tiendo en una gran reserva de madera con escaso valor eco­nó­mico. Tam­bién ha cam­biado la estruc­tura fores­tal hacia for­ma­cio­nes más den­sas y de difí­cil acceso. El paso de una eco­no­mía orgá­nica – que se pro­veía de las mate­rias pri­mas loca­les y donde el monte sumi­nis­traba recur­sos estra­té­gi­cos– a una eco­no­mía inor­gá­nica  - sus­ten­tada en los com­bus­ti­bles fósi­les y sus deri­va­dos e inser­tada en una eco­no­mía de mer­cado glo­ba­li­zada -, puede expli­car parte de estos cambios.

Estos pro­ce­sos han sido para­le­los a la pér­dida de habi­tan­tes de las zonas rura­les. De manera que en esta socie­dad pre­do­mi­nan­te­mente urbana los bos­ques tam­bién se han con­ver­tido en un espa­cio lúdico y de eva­sión, donde miles de per­so­nas pasean, van en bici­cleta, reco­lec­tan setas, dis­fru­tan del pai­saje y la natu­ra­leza, en defi­ni­tiva de este espa­cio que per­ci­ben tan con­tra­puesto a lo urbano. En este sen­tido, los bos­ques se han “urba­ni­zado” siendo libre­mente tran­si­ta­dos por indi­vi­duos anó­ni­mos con intere­ses diver­sos, una rela­ción muy dis­tinta a los con­tra­tos de paso, tala o car­bo­neo tra­di­cio­na­les. Los pro­pie­ta­rios fores­ta­les argu­men­tan que la ciu­da­da­nía con­si­dera sus bos­ques como un bien común (y des­co­noce que son pro­pie­dad pri­vada) . Su ges­tión, dicen los pro­pie­ta­rios, con­lleva bene­fi­cios socia­les y medioambientales.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Esta­mos acos­tum­bra­dos a hablar de pro­ce­sos de par­ti­ci­pa­ción ciu­da­dana en el ámbito de la pla­ni­fi­ca­ción urbana (aun­que a menudo dejen mucho que desear). Pero qui­zás sea des­co­no­cido que exis­ten tam­bién orga­ni­za­cio­nes que dis­cu­ten, pro­po­nen y/o se opo­nen a deter­mi­na­dos pro­yec­tos de ges­tión de espa­cios fores­ta­les. A menudo, en una misma área con­flu­yen dis­tin­tas mira­das y con­cep­tua­li­za­cio­nes sobre lo que es y debe ser en sí la ges­tión: ¿se ten­dría que diri­gir ésta a inten­tar reva­lo­ri­zar eco­nó­mi­ca­mente los bos­ques y recu­pe­rar la acti­vi­dad agra­ria tra­di­cio­nal?, ¿o a inten­tar con­ser­var estas nue­vas áreas en expan­sión y pre­ser­var­las de su explo­ta­ción eco­nó­mica?, ¿se favo­re­ce­ría así una mayor bio­di­ver­si­dad o la homo­ge­nei­za­ción del pai­saje con­lleva una pér­dida de espe­cies, o sim­ple­mente un cam­bio de éstas?, ¿es com­pa­ti­ble la explo­ta­ción de los recur­sos made­re­ros con su con­ser­va­ción?, ¿la ges­tión puede favo­re­cer la pre­ven­ción de los incen­dios fores­ta­les, y de qué manera? Son deba­tes pre­sen­tes social­mente y toda­vía hoy abier­tos. Escla­re­cer­los pasa por defi­nir los obje­ti­vos por los que se ges­tiona en cada parte del terri­to­rio (las res­pues­tas no debe­rían ser úni­cas) y los medios de los que se dis­pone. Pero tam­bién por el nece­sa­rio debate social para defi­nir qué pro­yecto de mundo rural queremos.

Pode­mos entre­ver esta plu­ra­li­dad de visio­nes a par­tir de las entre­vis­tas a per­so­nas vin­cu­la­das al mundo fores­tal en un área rural con una pre­sión antró­pica muy impor­tante y un riesgo alto de incen­dios fores­ta­les, sujeta a una figura de pro­tec­ción no dema­siado estricta. Pre­do­mina la visión de aque­llos que están a favor de que la medida de pro­tec­ción no aumente, ya que creen que les supon­dría una res­tric­ción a su liber­tad como pro­pie­ta­rios, pero sí que piden más inver­sión en sus par­ce­las para poder ges­tio­nar sus pro­pie­da­des, con el obje­tivo de poder tener algún ren­di­miento eco­nó­mico y mini­mi­zar el riesgo ante un gran incen­dio forestal.

Estas sub­ven­cio­nes a los pro­pie­ta­rios, podrían salir de impues­tos espe­cia­les por el dis­frute de sus pro­pie­da­des por parte del con­junto de la pobla­ción: ciclis­tas, reco­lec­to­res de fru­tos, excur­sio­nis­tas. ¿Esta­ría dis­puesto un ciu­da­dano urbano a pagar por dis­fru­tar de una área fores­tal?, o ¿tene­mos asu­mido que el bos­que es de todos? ¿Qué dife­ren­cia hay en tener que pagar para entrar en un par­que urbano (como el Parc Güell) o pagar para entrar en Les Gava­rres, en la pro­vin­cia de Girona, macizo que forma en su ver­tiente este la famosa Costa Brava?

Para mayor información:

RODRÍGUEZ-CARRERAS, Roser, ÚBEDA, Xavier, OUTEIRO, Luís y ASPERÓ, Fran­cesc. Per­cep­tions of social and envi­ron­men­tal chan­ges in a Medi­te­rra­nean forest during the last 100 years: The Gava­rres Mas­sifJour­nal of Envi­ron­men­tal Mana­ge­ment, 2014, nº 138, pp. 75–86.

 

Roser Rodríguez-Carreras es pro­fe­sora aso­ciada de Geo­gra­fía en la Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lona y Xavier Úbeda es pro­fe­sor titu­lar de Geo­gra­fía en la misma Universidad.

 

Ficha biblio­grá­fica:

RODRÍGUEZ-CARRERAS Roser y ÚBEDA, Xavier. ¿De quién son los bos­ques?. Geo­cri­tiQ. 5 de marzo de 2015, nº 123. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2015/03/de-quien-son-los-bosques/>

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Delicious
  • LinkedIn
  • StumbleUpon
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

One thought on “¿De quién son los bosques?

  1. Hola Roser!
    Acabo de des­co­brir el bloc de Geo­cri­tica i he lle­git la teva entrada. Inter­es­san­tís­sim tema. Quan vul­guis (vol­gueu) us con­necto amb una col-lega de la uni­ver­si­tat on tre­ba­llo, a Viena, que tre­ba­lla exac­ta­ment en aquest tema (petita pro­pie­tat fores­tal) a Àustria.

    Salut,
    Alexis

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>