Legitimidad policial y riesgos democráticos

La legi­ti­mi­dad de las ins­ti­tu­cio­nes del sis­tema penal y, más espe­cí­fi­ca­mente, de la poli­cía es un fac­tor estra­té­gico en las polí­ti­cas públi­cas de segu­ri­dad. Su menos­cabo es espe­cial­mente grave por cuanto acaba pro­vo­cando défi­cits demo­crá­ti­cos, si con­si­de­ra­mos que la expe­rien­cia de la ciu­da­da­nía se con­fi­gura, sobre todo, en las inter­ac­cio­nes coti­dia­nas entre las per­so­nas y los ser­vi­cios públicos.

La falta de rigor en los deba­tes públi­cos sobre la poli­cía com­porta ries­gos para la legi­ti­mi­dad de la ins­ti­tu­ción y para la cali­dad de la demo­cra­cia, tan­tos o más que las malas prác­ti­cas poli­cia­les. Esto se puso de mani­fiesto, per ejem­plo, en la inter­ven­ción poli­cial con uso de la fuerza que tuvo lugar en el barrio del Raval de Bar­ce­lona el pasado 6 de octu­bre, en la que murió una per­sona con la que inter­ve­nían diver­sos agen­tes de la Poli­cia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra.

Por des­con­tado, ello no quiere decir que la acti­vi­dad poli­cial deba que­dar al mar­gen del con­trol público y polí­tico. En abso­luto. Lo que sugiere es que las per­so­nas que par­ti­ci­pan en dichos deba­tes, espe­cial­mente si tie­nen o han tenido res­pon­sa­bi­li­da­des públi­cas, deben ser rigu­ro­sas y res­pon­sa­bles, y evi­tar los habi­tua­les tópi­cos sobre el tra­bajo poli­cial y las expli­ca­cio­nes sen­ci­llas a pro­ble­mas tan com­ple­jos como son los de inse­gu­ri­dad. Deben hacerlo por­que, muchas veces, las res­pues­tas polí­ti­cas que sue­len deri­varse de estos deba­tes ado­le­cen de la pre­ci­pi­ta­ción que impone el ritmo de los medios de comu­ni­ca­ción y de altas dosis de popu­lismo y de nega­ción de una reali­dad que siem­pre es con­flic­tiva, con lo que, por lo gene­ral, difí­cil­mente apor­tan solu­cio­nes a los pro­ble­mas a los que se enfrentan.

En gene­ral, tanto la comu­ni­dad cien­tí­fica como los polí­ti­cos y pro­fe­sio­na­les de la segu­ri­dad y la poli­cía han pres­tado poca aten­ción a este fac­tor tan deci­sivo como es la legi­ti­mi­dad poli­cial. La pri­mera sigue pre­gun­tán­dose, sobre todo, por qué las per­so­nas infrin­gen la Ley. Por otro lado, las polí­ti­cas de segu­ri­dad están domi­na­das por las estra­te­gias disua­so­rias basa­das en la ame­naza y el cas­tigo, así como en otros fac­to­res moti­va­cio­na­les rela­cio­na­dos con la efi­ca­cia de las ins­ti­tu­cio­nes o los incentivos.

Sin embargo, en los últi­mos años, el inte­rés teó­rico por los moti­vos por los cua­les la mayo­ría de per­so­nas obe­de­cen la Ley y coope­ran con la poli­cía está poniendo de mani­fiesto que las ins­ti­tu­cio­nes del sis­tema penal tam­bién ope­ran pro­mo­viendo y favo­re­ciendo los com­por­ta­mien­tos nor­ma­ti­vos y la coope­ra­ción volun­ta­ria de la ciu­da­da­nía, algo bas­tante más desea­ble que su impo­si­ción y de inne­ga­ble valor estratégico.

En reali­dad, más que el temor a ser san­cio­na­das o por­que estén de acuerdo con las nor­mas o indi­ca­cio­nes que reci­ben, lo que lleva a las per­so­nas a res­pe­tar la Ley y a coope­rar con las auto­ri­da­des es la con­vic­ción de que es moral­mente correcto hacerlo, y ello depende de la legi­ti­mi­dad que con­ce­den a dichas auto­ri­da­des, a las que con­si­de­ran váli­das y capa­ci­ta­das para esta­ble­cer las con­duc­tas más apro­pia­das en cada momento.

La refle­xión teó­rica más reciente señala que la legi­ti­mi­dad tiene tres com­po­nen­tes: la obli­ga­ción de obe­de­cer, la lega­li­dad y la afi­ni­dad moral. Una ins­ti­tu­ción está legi­ti­mada cuando la ciu­da­da­nía sujeta a su auto­ri­dad legal siente el deber de obe­de­cerla y ese con­sen­ti­miento de la auto­ri­dad surge del con­ven­ci­miento de que la ins­ti­tu­ción actúa legal­mente y com­parte sus valores.

Para el con­texto euro­peo, la inves­ti­ga­ción empí­rica cen­trada en los datos de la Encuesta Social Euro­pea (quinta edi­ción, 2010) ponen de mani­fiesto que las rela­cio­nes entre la legi­ti­mi­dad empí­rica, la con­for­mi­dad y la coope­ra­ción se mues­tran alta­mente sig­ni­fi­ca­ti­vas en los 26 paí­ses inclui­dos en el aná­li­sis, entre los que se encuen­tra España. Los datos ana­li­za­dos reve­lan que la con­fianza en el trato justo y res­pe­tuoso por parte de la poli­cía es el fac­tor más impor­tante de la legi­ti­mi­dad poli­cial en todos esos paí­ses;  mucho más que la con­fianza en la efec­ti­vi­dad poli­cial –que la poli­cía con­siga sus obje­ti­vos— o que la con­fianza en la jus­ti­cia dis­tri­bu­tiva del tra­bajo poli­cial –que la poli­cía atienda por igual a todos los gru­pos socia­les. Y ello tanto en lo refe­rente a la creen­cia en el deber de obe­de­cer como en rela­ción con el otro com­po­nente de la legi­ti­mi­dad, la afi­ni­dad moral.

 

20140032_imagen Jesus Requena

Con­sen­ti­miento con la poli­cía y per­cep­ción de la valo­res mora­les com­par­ti­dos (% de acuerdo). Fuente: Encuesta Social Euro­pea, 5ª edi­ción, 2010.

 

Desde luego, no parece razo­na­ble plan­tear que las polí­ti­cas públi­cas de segu­ri­dad renun­cien a la vía disua­so­ria. Ahora bien, dar la espalda a lo que indi­can estos datos sería, ade­más de poco razo­na­ble, irres­pon­sa­ble, espe­cial­mente en estos momen­tos de cri­sis, en los que los poli­cías deben ges­tio­nar ten­sio­nes en un clima gene­ra­li­zado de des­cré­dito de las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas y de con­tes­ta­ción social, y en los que no parece posi­ble que dichas polí­ti­cas vayan a mejo­rar por el incre­mento de las plan­ti­llas policiales.

Los poli­cías saben bien que la legi­ti­mi­dad no es un recurso como pueda serlo la pesca en el mar o la madera en los bos­ques, que está dis­po­ni­ble para ir a bus­carlo y dis­po­ner de él en cuanto se nece­site. Las refor­mas poli­cia­les más recien­tes, las que tie­nen que ver con la orien­ta­ción a la comu­ni­dad o con el tra­bajo poli­cial de pro­xi­mi­dad, han supuesto enor­mes esfuer­zos ins­ti­tu­cio­na­les a lo largo de déca­das que han bus­cado, entre otras cosas, legi­ti­mi­dad. Por eso, los poli­cías tam­bién saben que aun­que cuesta mucho ganarla, se pierde muy fácil­mente, y reco­no­cen que ellos son el actor que más deberá esfor­zarse para man­te­ner y aumen­tar la legi­ti­mi­dad que la ciu­da­da­nía les reconoce.

El reto está en insis­tir y bus­car las mejo­res fór­mu­las para tras­la­dar ade­cua­da­mente a los poli­cías –espe­cial­mente a los que tra­ba­jan en pri­mera línea: man­dos inter­me­dios y agen­tes de base— que es del todo nece­sa­rio que tra­ten con con­si­de­ra­ción y res­peto a las per­so­nas con las que inter­vie­nen, aun­que desa­fíen su auto­ri­dad y a menudo los menos­pre­cien o los agre­dan; con­ven­cer­los de que hay que hacerlo por moti­vos diver­sos, entre ellos tam­bién ope­ra­ti­vos; y de que reac­cio­nar de manera des­con­si­de­rada o vio­lenta en situa­cio­nes en las que no se reco­noce su auto­ri­dad, aun­que fácil, no es una solu­ción satis­fac­to­ria a medio y largo plazo.

Si hay alguna posi­bi­li­dad de que los pro­pios poli­cías escu­chen este men­saje, asu­man esta nece­si­dad y mejo­ren sus inter­ven­cio­nes, ésta pasa por­que se reco­nozca públi­ca­mente la gran exi­gen­cia que supone lo que se les pide y que los que par­ti­ci­pan en los deba­tes públi­cos que se pro­du­cen con oca­sión de inter­ven­cio­nes poli­cia­les con­si­de­ra­das como inade­cua­das lo hagan con rigor, si de ver­dad están preo­cu­pa­dos por la segu­ri­dad pública y la cali­dad del tra­bajo poli­cial, y sin des­pre­ciar el cono­ci­miento pro­fe­sio­nal y cien­tí­fico acu­mu­lado sobre las rela­cio­nes entre los poli­cías y la ciu­da­da­nía en socie­da­des cada vez más plu­ra­les, demo­crá­ti­cas y complejas.

Para ampliar infor­ma­ción:

REQUENA, J. Poli­cía y desa­rro­llo urbano en la ciu­dad con­tem­po­rá­nea. Tesis doc­to­ral diri­gida por Hora­cio Capel Sáez. Bar­ce­lona: Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lona, 2013.

HOUGH, M., JACKSON, J. y BRADFORD, B. ¿De qué depende la legi­ti­mi­dad poli­cial? Resul­ta­dos de una encuesta euro­pea. Indret. Revista para el aná­li­sis del Dere­cho. Bar­ce­lona, octu­bre de 2013. <http://www.indret.com>.

 

Jesús Requena es doc­tor en Geo­gra­fía por la Uni­ver­si­tat de Bar­ce­lona y poli­cía, ins­pec­tor de la Poli­cía de la Generalitat-Mossos d’Esquadra.

 

Ficha biblio­grá­fica:

REQUENA, J. Legi­ti­mi­dad poli­cial y ries­gos demo­crá­ti­cos. Geo­cri­tiQ. 1 de abril de 2014, nº 42. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2014/04/legitimidad-policial-y-riesgos-democraticos/>

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