Los efectos del Cambio Climático vienen resultando evidentes en las montañas con glaciares, pues éstos tienden a retroceder. En Sierra Nevada (España), sin glaciares visibles, sucede algo particular y es que los restos que aún quedan de ellos, bajo paquetes de bloques, se degradan y funden.
Durante la Pequeña Edad del Hielo (de los siglos XIV a XIX) las cabeceras más elevadas de los principales barrancos de Sierra Nevada albergaron reductos con nieves perpetuas que, en algunos casos llegaron a ser focos glaciares. De éstos, el instalado en la cabecera del barranco del Guarnón, en el paraje del Corral del Veleta (3150 m), fue el más importante. De su existencia dió noticias Antonio Ponz, cuando lo refiere a raíz de un viaje que hizo a Sierra Nevada en 1754.
Actualmente el foco glaciar no es visible, pero aún conserva restos bajo espesos paquetes de rocas al pie del picacho del Veleta (3398 m), aunque en proceso de fusión. La superficie que ocupa podría estimarse en 1,57 hectáreas. Desde 2001 se viene obteniendo información de ello a partir del control del tramo medio del glaciar rocoso, asentado sobre los cuerpos helados que se reparten por el extremo oriental de la base del referido Corral (3150 m). Los parámetros que se controlan son: inestabilidad de bloques superficiales, régimen térmico de la capa activa y grado de recubrimiento nival en verano.
ENTRE LOS AÑOS 2001 Y 2012 SE HAN PERDIDO MÁS DE DIEZ MIL METROS CÚBICOS DE HIELO FÓSIL Y PERMAFROST
Los cálculos obtenidos de pérdida de hielo fósil y permafrost (suelo permanentemente helado) durante el periodo 2001–2012 podría estimarse en 10.060 metros cúbicos para las casi 4 hectáreas que cubre la superficie del conjunto del glaciar rocoso. Esta pérdida ha resultado continuada en el tiempo aunque variable en magnitud. Por ejemplo, en el periodo 2003–2004 se fundieron 270 metros cúbicos frente a los 2.121 en 2004–2005, lo que supuso 7 y 55 centímetros, respectivamente, de hundimiento de la masa de bloques del glaciar rocoso. En cuanto al régimen térmico del suelo en la zona de control, el número de días con temperatura positiva para el periodo 2003–2004 (entre mayo-agosto, 123 en total) fue de 25, frente a los 105 del 2004–2005. Y por lo que se refiere al grado de permanencia de la nieve en el suelo durante las campañas de control (última semana de cada mes de agosto), en 2004 aún permanecía en un 60% en todo el tercio occidental del cuenco del Corral del Veleta, mientras que en 2005 ya no había rastro de ella a finales de junio.
Evolución de la cubierta nival en el Corral del Veleta (agosto, 2007–2011)
El significado de la nieve como parámetro clave que controla la fusión del hielo fósil y permafrost, por la llegada de la onda térmica exterior en el seno del suelo, pudo comprobarse aún mejor durante el periodo de noviembre de 2009 a junio de 2012, pues el manto nival cubrió ininterrumpidamente la casi totalidad de la base del Corral del Veleta. Esta situación vino a mostrar el cometido de aislante que posee la nieve en el proceso de fusión, pues durante ese tiempo las temperaturas se mostraron constantemente negativas en el interior del suelo (entre –0,2ºC y –2ºC) imposibilitando la disminución de hielos.
No se disponen aún de resultados definitivos de la última campaña realizada, en agosto de 2013. Puede adelantarse que la merma de hielo fósil y permafrost probablemente sea menor que la calculada en agosto de 2012, que fue de 1182 metros cúbitos, pues durante este último agosto de 2013 la nieve aún cubría parcialmente el glaciar rocoso que nos sirve de muestreo. De él sólo era visible su cresta más elevada permaneciendo el resto bajo un espesor de 1,5 m de nieve, como mínimo. Los datos térmicos que disponemos de su capa activa así vienen a deducirlo: temperaturas negativas permanentes generalizadas desde noviembre de 2012 hasta la fecha de control, 23 de agosto de 2013.
LA FUSIÓN DE LOS HIELOS GLACIARES RESIDUALES PODRÍA ESTAR RELACIONADO CON EL CAMBIO CLIMÁTICO
Los resultados obtenidos en Sierra Nevada ponen de relieve la variabilidad climática histórica que viene afectando a esta montaña a partir de la Pequeña Edad del Hielo. Desde entonces, y sobre todo entrada la década de los años setenta del siglo XX, sus hielos glaciares residuales están sufriendo fusión progresiva como respuesta a condiciones climáticas adversas al mantenimiento del manto nival en el suelo, lo cual podría estar relacionado por los efectos del Cambio Climático.
Para mayor información:
GÓMEZ ORTIZ, A. y otros. Degradación de hielo fósil y permafrost y Cambio Climático en Sierra Nevada. En Proyectos de investigación en parques nacionales: 2008–2011. Madrid, 2012, p. 25–43. Organismo Autónomo Parques Nacionales. <http://www.magrama.gob.es/es/parques-nacionales-oapn/publicaciones/oapn_inv_art0802_tcm7-231996.pdf>
Antonio Gómez Ortiz es profesor de la Universidad de Barcelona y Director del grupo de investigación Paisaje y paleoambientes en la montaña mediterránea <http://www.ub.edu/palaeo/catalan/inici.htm>
Ficha bibliográfica
GÓMEZ, A. El hielo glaciar de Sierra Nevada continúa derritiéndose. GeocritiQ. 5 de octubre de 2013, nº 2. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2013/10/el-hielo-glaciar-de-sierra-nevada-continua-derritiendose/>
