La historia de los países latinoamericanos está marcada por la intervención militar, económica, o el espionaje que Estados Unidos ejerció y ejerce en y cada uno de ellos. ¿Cuándo y cómo Estados Unidos comenzó a instaurar esta influencia en la región?
Hacia finales del siglo XIX, la elite dirigente estadounidense decidió emprender la expansión territorial no solo hacia el Oeste sino también hacia territorios de ultramar. En particular, la mirada se dirigió hacia los países de América Central y del Sur. En este contexto dicha elite ideó diversas estrategias para afianzar las relaciones con los Estados del Sur. Una de ellas fue proponerse como árbitro de conflictos limítrofes, que muchas veces, desembocaban en guerras. La participación de Estados Unidos en la resolución de estos problemas territoriales podría ser entendida como un interés por instaurar la paz en la zona. De esta manera, se buscaba eliminar del imaginario la suposición que aproximarse a Estados Unidos podría abrir el camino a su intervención en los asuntos internos de los países o a una ocupación militar como lo temían, con fundamento, algunos Estados de la región.
El establecimiento del principio de arbitraje como forma de saldar los conflictos, fue discutido en la primera de las conferencias interamericanas celebrada en Washington (1889–1890). En ella Estados Unidos buscó erigirse en mediador por excelencia de los diferendos y desplazar a Gran Bretaña de este papel en la región. Los delegados de otros países participantes concordaban con el uso del principio de arbitraje pero insistieron en el hecho de que fuese voluntario y que su uso quedase a criterio de las naciones involucradas. Por su lado, México propuso la incorporación de una cláusula que vetaba el derecho de conquista territorial en las Américas.
La resolución del conflicto en la Puna de Atacama entre Argentina y Chile (1899)
Es en el marco de estas discusiones que Argentina y Chile recurren a Estados Unidos para dirimir el conflicto en la Puna de Atacama en 1899, una altiplanicie desértica ubicada a 4500 msnm que, históricamente, fue un ámbito de circulación de ganado, de alimentos y de personas. Durante las guerras de la independencia sudamericanas, se incorporó a la jurisdicción del estado boliviano (1825). Como resultado de la Guerra del Pacífico (1879–1883) fue ocupada por Chile hasta la resolución del laudo arbitral en el cual de los 75000 kilómetros cuadrados en disputa, 85% quedó para Argentina y 15% para Chile. En la actualidad el área está siendo valorizada por las potencialidades que ofrece para la explotación de litio, mineral usado en los productos electrónicos.
En 1881 se había firmado un tratado entre Argentina y Chile por el cual se establecía que el límite internacional quedaba definido por el criterio de altas cumbres divisoria de aguas. Sin embargo, este principio encontraba dificultades para ser aplicado tanto en áreas de la Patagonia como en la Puna.
Luego de intentar otras estrategias de solución pacífica del conflicto en el área norte, en el año 1899 se conformó una comisión compuesta por un representante argentino (José Evaristo Uriburu), uno chileno (Enrique Mac Iver) y el ministro de Estados Unidos en la Argentina, defensor de los intereses públicos y privados del país del norte en la región, William I. Buchanan.
En esta comisión, Buchanan propuso establecer la divisa a través de líneas rectas imaginarias cuya representación cartográfica acabaría por facilitar su materialización El criterio de Buchanan se diferenciaba del de frontera natural que defendían las delegaciones argentina y chilena. De acuerdo a este último principio, se buscaba apoyar el límite político en accidentes geográficos.

Área sometida al laudo arbitral del ministro estadounidense William Buchanan. Propuestas de líneas limítrofes proyectadas por Argentina y Chile y divisa resultante del laudo arbitral (24 de marzo de 1899). Fuente: Frontera argentino-chilena de la Cordillera de los Andes: exposición argentina 1901, mapa I (región noroeste de la República Argentina).
El uso de la línea recta para definir dominios territoriales de los Estados tiene su primer antecedente en el Tratado de Tordesillas (1494) y se generalizó en América recién hacia finales del siglo XVIII en el contexto de formación territorial de Estados Unidos, a través de: sus prácticas de apropiación de los ámbitos bajo dominio indígena, de la organización de la ocupación y distribución de tierra y de la división de los Estados de la Unión. De esta manera, se ignoraron las características físicas e históricas y las dinámicas de las poblaciones preexistentes en estos ámbitos. A través del uso de las líneas rectas se moldeaban las dinámicas de aquellos que ocuparían las tierras en el futuro.
William Buchanan, llegó a mediar en el conflicto de la Puna de Atacama con el bagaje de experiencia que Estados Unidos había adquirido en el uso de la línea recta en su historia territorial. En este sentido, la política diplomática hizo caso omiso de la geografía física y de la historia regional y procuró imponer un criterio “racional” y “abstracto”, que superase las posiciones de cada uno de los países beligerantes.
¿Por qué Estados Unidos no continúo siendo árbitro en otros conflictos entre Argentina y Chile?
Si bien el arbitraje de Buchanan contribuyó a resolver el conflicto del límite entre Argentina y Chile en la zona norte, no sucedió lo mismo en el sur. En el año 1902 se firmaron los Pactos de Mayo entre ambos países con el fin de bajar la tensión política creada por la indefinición del límite en la Patagonia desacelerando la carrera armamentista asociada con este conflicto. Los Pactos de Mayo buscaron ofrecer instrumentos que aproximaran posiciones entre Argentina y Chile. En este contexto Inglaterra fue seleccionada como árbitro para la solución de diferendos tanto presentes como futuros, y se estableció que, en su defecto, este papel sería desempeñado por la Confederación Suiza. Estados Unidos no estaba incluido en la lista de posibles mediadores.
Creemos que este apartamiento de Estados Unidos guarda relación con los vínculos que tanto Chile como Argentina mantenían con Inglaterra. Ella ocupaba un papel relevante en la balanza comercial, en el volumen de inversiones industriales y financieras, y en las redes sociales y políticas existentes entre las comunidades británicas locales y las élites dirigentes de cada uno de estos países.
Expertos en relaciones internacionales también reconocen cierta distribución de áreas de influencia en América entre Reino Unido y Estados Unidos a partir de la firma del tratado Hay-Pauncefote (1901). Por este acuerdo, el primer país otorgaba al segundo el derecho de construir un canal en América Central que conectase el Océano Pacífico y el Atlántico. A su vez, los especialistas afirman que Gran Bretaña solicitó permiso al presidente estadounidense Theodore Roosevelt para mediar en el conflicto entre Argentina y Chile en 1902. A partir de aquí las definiciones de límites posteriores, en el sector sur de la Cordillera de los Andes y donde Inglaterra participó como árbitro, priorizaron el criterio de frontera natural. El principio de línea recta recién se recuperó en 1998 para resolver el litigio sobre el campo de hielo patagónico sur.
El análisis que hemos llevado adelante nos permitió entender que un aspecto de la historia territorial como es la elección de los países que participan como árbitros de conflictos de límites puede interpretarse no solo en términos de sus implicaciones para las historias nacionales o binacionales sino que también puede ofrecer elementos para comprender dinámicas más amplias como aquellas que permitieron a Estados Unidos alcanzar la hegemonía en el sistema –mundo.
Para mayor información:
ZUSMAN, Perla y HEVILLA, María Cristina. Panamericanismo y arbitraje en conflictos de límites: la participación de Estados Unidos en la definición de la frontera argentino-chilena en la Puna de Atacama (1899). Cuadernos de Geografía: Revista Colombiana de Geografía, 2014, vol 23, No 2, p. 95–106.
Perla Zusman es docente del Departamento de Geografía de la Universidad de Buenos Aires e investigadora de Conicet (Argentina).
Cristina Hevilla es docente de la Universidad Nacional de San Juan (Argentina)
Ficha bibliográfica:
ZUSMAN, Perla y HEVILLA, María Cristina. El arbitraje de Estados Unidos y la línea recta en los conflictos de límites latinoamericanos. GeocritiQ. 5 de noviembre de 2014, nº 96. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2014/11/el-arbitraje-de-estados-unidos-y-la-linea-recta-en-los-conflictos-de-limites-latinoamericanos/>