La creación del Estado liberal a comienzos del siglo XIX no fue fácil, ni en Europa ni en América. Los partidarios de la Monarquía absoluta, de las relaciones feudales, las fuerzas conservadoras y reaccionarias en general, se opusieron a él intensamente. En 1813 un periódico calificó el liberalismo como “un sistema inventado en Cádiz el año 12 del siglo 19, fundado en la ignorancia, absurdo, anti-social, anti-monárquico, anti-católico, y exterminador del honor nacional”. Todavía en 1884, después de la publicación del Syllabus por Pío IX (es decir el “Listado recopilatorio de los principales errores de nuestro tiempo”) se editaron libros de eclesiásticos que consideraban que El liberalismo es pecado, ya que “en el orden de las ideas es un conjunto de ideas falsas; en el orden de los hechos es un conjunto de hechos criminales, consecuencia práctica de aquellas ideas”.
En España la Constitución de 1812 y las Cortes de Cádiz realizaron una tarea esforzada y decidida de creación de una nueva estructura política, al mismo tiempo que el país libraba una guerra de liberación nacional contra los ejércitos napoleónicos invasores (la llamada Guerra de la Independencia, 1808–1814), que era a la vez una guerra civil.
Entre los diputados y políticos liberales que contribuyeron a construir el nuevo régimen y que más activa y brillantemente se significaron en las Cortes de Cádiz se encontró el geógrafo Isidoro de Antillón (1778–1814), catedrático de “Geografía, Cronología e Historia” del Real Seminario de Nobles de Madrid, desde 1800. Fue autor de una serie de textos muy destacados para la enseñanza de esta ciencia, entre los cuales las Lecciones de Geografía astronómica, natural y política. Escritas de Orden de S.M. para uso principalmente del Seminario de Nobles de Madrid (1804–1806, 2 vols.), y los Elementos de Geografía astronómica, natural y política de España y Portugal, (1808).
En las Cortes de Cádiz Antillón defendió la publicidad de la justicia, la supresión de las penas de azotes en las escuelas, la libertad de prensa, la desaparición de las normas gremiales, la abolición de los mayorzagos, el enterramiento fuera de las ciudades, la separación de poderes, la limitación del poder eclesiástico, la supresión de la Inquisición y otras muchas medidas liberales. También la abolición de la esclavitud, que había defendido ya en 1802 en su discurso de ingresó en la Real Academia de Derecho Español de Santa Bárbara de Madrid, y que se publicaría en 1811 con el título Disertación sobre el origen de la Esclavitud de los Negros, motivos que la han perpetuado, ventajas que se le atribuyen y medios que podrían adoptarse para hacer prosperar sin ella nuestras colonias. Asimismo proclamó “la necesidad de asegurar con leyes eficaces la libertad del ciudadano contra los atropellamientos de la fuerza armada”.
En 1814, a la vuelta de Fernando VII, y una vez anulada la labor de las Cortes de Cádiz y restaurado el régimen absoluto, Isidoro de Antillón figuró en la lista de los políticos que debían ser detenidos en primer lugar: estaba en quinto lugar entre un centenar de personas peligrosas que habían de ser castigadas.
Detenido en junio, y conducido preso a Zaragoza, murió el 3 de julio de 1814 al pasar por su pueblo natal, Santa Eulalia del Campo, cerca de Teruel. Fue considerado −como escribía un periódico en 1821− “el primer mártir de la libertad y de los derechos del hombre en sociedad”
Enterrado de forma somera, en 1820, al instaurarse nuevamente un régimen liberal, su cuerpo fue trasladado a una capilla de la iglesia de su pueblo. Pero el odio reaccionario a su figura no cesó por eso. En 1823, tras el golpe de Estado que puso fin al paréntesis político conocido como Trienio Liberal y con la restitución del poder absoluto a Fernando VII, su cuerpo fue sacado de la tumba, quemado en la plaza pública y sus cenizas aventadas.
Para conmemorar su muerte se ha celebrado en Santa Eulalia del Campo (Teruel) un simposio que ha reunido a diferentes estudiosos de su figura. Se ha hecho un balance de las nuevas aportaciones que ha habido sobre este gran científico y figura destacada del liberalismo español <http://www.xiloca.com/espacio/?p=6928. Son muchos los trabajos que se han ido publicando desde la década de 1990, entre los cuales su correspondencia, los escritos literarios, geográficos y políticos, y la información que dio la prensa sobre su actuación en las Cortes de Cádiz. Algunos de estos trabajos se han editado por un activo centro de estudios locales que lleva el nombre de Centro de Estudios del Jiloca .
Para mayor información:
CAPEL, Horacio. Isidoro de Antillón, Boletín Informativo de la Fundación Juan March, nº 166, Madrid, 1986, p. 3–18. Reproducido en Scripta Vetera. Edición Electrónica de Trabajos Publicados sobre Geografía y Ciencias sociales, Universidad de Barcelona, nº 104 <http://www.ub.edu/geocrit/sv-104.htm>.
Horacio Capel es profesor emérito de Geografía Humana de la Universidad de Barcelona.
Ficha bibliográfica:
CAPEL, Horacio. Un mártir de la libertad: el geógrafo español Isidoro de Antillón. GeocritiQ. 25 de julio de 2014, nº 72. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2014/07/un-martir-de-la-libertad-el-geografo-espanol-isidoro-de-antillon/>

