La Habana del deshielo: por un urbanismo social y mestizo

La esce­ni­fi­ca­ción del reen­cuen­tro entre Washing­ton y La Habana inunda por­ta­das de medio pla­neta y crea gran­des expec­ta­ti­vas a muchos nive­les. En la esfera urba­nís­tica, se abren inte­rro­gan­tes sobre cómo el des­hielo comu­nista va a ges­tio­nar el futuro de este extra­or­di­na­rio terri­to­rio y sus ciu­da­des. Será bueno en cual­quier caso, que la ilu­sión para alcan­zar los cam­bios que se dibu­jan en el hori­zonte, no mini­mice el tiempo nece­sa­rio de una refle­xión abierta y polié­drica sobre las estra­te­gias más con­ve­nien­tes, de con­ti­nui­dad o de rup­tura, en rela­ción a las polí­ti­cas de vivienda, eco­lo­gía, urba­nismo y orde­na­ción del territorio.

En este con­texto, La Habana mira al futuro desde la encru­ci­jada de las muchas ciu­da­des que fue en su pasado: “perla del Caribe”, “Niza de las Amé­ri­cas”, “Llave del Nuevo Mundo”, moderna capi­tal socia­lista… Como pocas otras ciu­da­des, La Habana supo trans­for­marse en modelo de van­guar­dia y de pro­greso en con­tex­tos y con­di­cio­nes muy dis­tin­tas ¿En que espejo debiera mirarse hoy, para man­te­ner esta misma estela? Poco úti­les pare­cen los refe­ren­tes de trans­for­ma­ción urbana de las prin­ci­pa­les ciu­da­des de paí­ses tar­do­co­mu­nis­tas y menos aún, las “actua­li­za­cio­nes” de sus capi­ta­les veci­nas en el mar del Caribe. Así pues, ¿cuá­les debe­rían ser los argu­men­tos sobre los que asen­tar las bases de su trans­for­ma­ción urbana?

1– En pri­mer lugar, la rege­ne­ra­ción urbana en La Habana debe­ría plan­tearse con un mar­cado carác­ter social. Si muchos cree­mos aún en las capa­ci­da­des del urba­nismo para cons­truir una socie­dad más cohe­sio­nada, rica y equi­li­brada, el sueño socia­lista que anes­te­sió la isla debiera ser ahora el mayor garante para con­se­guir este obje­tivo. Algo que por natu­ral no es nada obvio, a la vista de las tre­men­das expe­rien­cias de la China post-comunista y de las difi­cul­ta­des que vive este tipo de urba­nismo, incluso en los paí­ses con la mejor tradición.

Exis­ten razo­nes para el opti­mismo, fun­da­men­ta­das en una tra­di­ción local que guió ini­cia­ti­vas tan nota­bles como la ya lejana crea­ción en 1988 del GDICGrupo para el Desa­rro­llo Inte­gral de la Capi­tal que pro­mo­vió los Talle­res Inte­gra­les de Trans­for­ma­ción del Barrio, una tem­prana ini­cia­tiva (son más de 25 años) lide­rada por des­ta­ca­dos arqui­tec­tos como Gina Rey y Mario Coyula. Aún así, los años de letar­gia obli­gada por la esca­sez de recur­sos y el blo­queo inter­na­cio­nal obli­gan ahora a remus­cu­lar la maqui­na­ria para la com­pren­sión, deci­sión y ges­tión de una ciu­dad some­tida a nue­vas dinámicas.

Son muy pocas las inter­ven­cio­nes urba­nas recien­tes en la capi­tal, y su dimen­sión y resul­tado insu­fi­cien­tes para adi­vi­nar como se afron­ta­rán algu­nos ries­gos glo­ba­les: la terri­to­ria­li­za­ción de la pobreza, la “par­que­te­ma­ti­za­ción” de los cen­tros his­tó­ri­cos o la dua­li­za­ción cre­ciente entre espa­cios del turista y del ciu­da­dano. La sal­va­guarda de La Habana Vieja, en manos de la Ofi­cina del His­to­ria­dor de la Ciu­dad, es el ejem­plo más para­dig­má­tico: meri­to­rio en tanto que está con­si­guiendo “sal­var” los edi­fi­cios del que es pro­ba­ble­mente el mejor casco anti­guo colo­nial, pero no ajeno a algu­nas de las con­tro­ver­sias que pla­nean sobre las mane­ras de recu­pe­rar los cen­tros históricos.

"Herencia", 160 x 190 cm, mitxa/lienzo, 2005. Maikel menéndez (artista cubano asentado en Barcelona desde 2006)

Heren­cia”, 160 x 190 cm, mitxa/lienzo, 2005. Mai­kel Menén­dez (artista cubano asen­tado en Bar­ce­lona desde 2006)

2– Pero ade­más de social­mente soli­da­ria, La Habana del siglo XXI debiera trans­for­marse con una arqui­tec­tura y un urba­nismo a la altura del patri­mo­nio de la ciu­dad, evi­tando con­ver­tirse ni en un museo de nos­tal­gia, ni en un tea­tro de arquitecturas-piel his­to­ri­cis­tas, ni en la enésima amal­gama de arqui­tec­tu­ras espec­táculo, estilo “nuevo ricos”.

A mita­des de siglo XIX La Habana fue la pri­mera capi­tal espa­ñola en imple­men­tar los moder­nos sis­te­mas de movi­li­dad y reor­de­nar ejem­plar­mente el espa­cio de las anti­guas mura­llas, más con la ambi­ción de Viena que con el prag­ma­tismo de Bar­ce­lona. Pron­ta­mente intro­dujo el modelo de ciu­dad jar­dín en la moderna retí­cula de El Vedado, un caso para­dig­má­tico a nivel inter­na­cio­nal. Durante el siglo XX, cam­bió sus edi­fi­cios y sus calles, adap­tán­do­las a la moder­ni­dad en cada momento (el tran­vía, el coche, la arqui­tec­tura fun­cio­na­lista, etc.) con­si­guiendo no hacer nunca tabula rasa de su pasado, sino aña­diendo unas capas encima de las otras.

Todo ello con­tri­buyó a su par­ti­cu­lar cons­ti­tu­ción, la de una ciu­dad “euro­pea” a solo 60 leguas del gigante ame­ri­cano, ejem­plo de una pri­vi­le­giada trans­cul­tu­ra­li­dad ali­ñada con una pocas dosis de cul­tura eslava y un sólido sus­trato de cul­tura negra, la que dio el “color cubano” el que reivin­di­caba Nico­lás Gui­llén en sus ver­sos: “ni blanco ni negro: mestizo”.

Las res­pues­tas a los retos urba­nos con­tem­po­rá­neos (a la resi­lien­cia, la movi­li­dad efi­ciente, la sos­te­ni­bi­li­dad, etc.) podrán encon­trarse en el para­le­lismo con otras expe­rien­cias con­tem­po­rá­neas en otras ciu­da­des. Pero la trans­for­ma­ción de La Habana debiera for­mu­larse siem­pre a par­tir de su pro­pio ADN. Ante­po­ner su carác­ter genuino a los “códi­gos” que “receta” el urba­nismo más canó­nico. Dise­ñar la metró­po­lis de las pró­xi­mas déca­das desde un reno­vado mas­ter­plan y a la vez, desde una serie de pro­yec­tos espe­cí­fi­cos, cam­biando las anti­guas herra­mien­tas del “zoning” por nue­vos ins­tru­men­tos fle­xi­bles y adap­ta­bles a esca­las, tiem­pos y deman­das concretas.

Los estu­dios y refle­xio­nes que durante años hemos dedi­cado un grupo de pro­fe­so­res del Labo­ra­to­rio de Urba­nismo de Bar­ce­lona (LUB) con la guía de algu­nos cole­gas de la Ciu­dad Uni­ver­si­ta­ria José Anto­nio Eche­ve­rría (CUJAE) a El Vedado, futuro dis­trito cen­tral de la metró­po­lis haba­nera, inten­tan avan­zar sobre alguna de las ideas que aquí se apuntan.

A Mario Coyula (1935–2014), in memoriam

Para mayor información: 

Epí­logo de la Tesis Doc­to­ral CROSAS, C. Varia­cio­nes sobre la regu­la­ri­dad. El Pro­yecto de El Vedado en la for­ma­ción de La Habana metro­po­li­tana. Noviem­bre 2009. UPC-DUOT. Xavier Eiza­gui­rre, Direc­tor. http://www.tdx.cat/handle/10803/78009

SOLÀ-MORALES, M., CROSAS, C. El Vedado, “La Habana. Ciu­dad jar­dín, ciu­dad cen­tral”. Qua­derns d’Arquitectura i Urba­nisme (Ed. tri­lin­gue), Diciem­bre 2009, no. 259, p. 71–79.

Car­les Cro­sas es Dr. Arqui­tecto, Pro­fe­sor e inves­ti­ga­dor en el Labo­ra­to­rio de Urba­nismo de la Escuela de Arqui­tec­tura de Bar­ce­lona, DUOT-UPC

Ficha biblio­grá­fica:

CROSAS Car­les. La Habana del des­hielo: por un urba­nismo social y mes­tizo. Geo­cri­tiQ. 5 de diciem­bre de 2015, nº 186. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2015/12/la-habana-del-deshielo-por-un-urbanismo-social-y-mestizo>

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One thought on “La Habana del deshielo: por un urbanismo social y mestizo

  1. Gra­cias Car­les por tu recor­da­ción a Mario Coyula .
    No cono­cía tu artículo hasta hoy , ofrece una visión muy lúcida sobre los desa­fíos que enfrenta La Habana, tra­taré de difun­dirlo por­que aquí el acceso a inter­net es toda­vía limitado.

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