La catástrofe demográfica que siguió a la llegada de los europeos a América figura entre las hecatombes más terribles vividas por la Humanidad: en el curso de una o dos generaciones millones de personas murieron víctimas de epidemias originadas por enfermedades traídas por los europeos que el sistema inmunológico de los habitantes de América no pudo combatir con éxito. La población de las islas del Caribe, se extinguió y los cálculos más optimistas nos hablan de la desaparición de más del 80 % de la población de Mesoamérica.
La inevitabilidad biológica del desastre, una vez producido el contacto entre los dos grupos humanos, no es objeto de discusión aquí. Interesa la forma en la que la población vivió la tragedia y, sobre todo, las respuestas que elaboraron los supervivientes para tratar de dotarse de una explicación que pudieran asimilar, culturalmente hablando.
Tratar de llevar a cabo una aproximación de estas características para unos hechos acontecidos hace quinientos años es complicado, casi una imposibilidad. Sin embargo, para el caso de Mesoamérica, existe una fuente histórica que, puede ofrecer algún resultado positivo, pese a que es absolutamente necesario que el historiador extreme los instrumentos técnicos de lo que es una de las principales habilidades inherentes a su oficio: la crítica de fuentes. Rescatar la voz de los vencidos a través de una fuente construida por los vencedores es, indudablemente, un reto que obliga a tomar constantes precauciones y, a la postre, a considerar con prudencia cualquier conclusión que se extraiga.
Sea como fuere, las (mal) llamadas Relaciones Geográficas de Indias nos ofrecen un panorama acerca de lo que las comunidades indígenas pensaron de la catástrofe demográfica que estaban viviendo. Son más de un centenar y medio de documentos, elaborados entre 1578 y 1585 por otras tantas comunidades de la entonces llamada “Nueva España”, que contienen las respuestas a un cuestionario de 50 preguntas, elaborado en Madrid por el Consejo de Indias y enviado a los territorios americanos para que fueran contestadas por las autoridades locales. En los llamados “pueblos de españoles”, éstas fueron en general diligentes pero poco interesantes en sus respuestas; en los “pueblos de indios”, en cambio, alcaldes y corregidores convocaron a los gobernadores y ancianos de las comunidades indígenas para tratar de obtener respuestas. En el cuestionario, dos preguntas aludían a las condiciones de salud de la población, antes y después de la llegada de los españoles. A partir de esos testimonios, se puede tratar de extraer algunas conclusiones sobre las explicaciones indígenas ante la catástrofe demográfica que estaban viviendo, ya que las consecuencias de la última gran oleada epidémica, el llamado cocoliztle de 1576, eran aún bien evidentes.

Este códice calendárico representa la terrible epidemia que arrasó Mesoamérica entre 1544 y 1545. Era la segunda gran oleada de muertes masivas entre la población autóctona. No sería la última.
Contra lo que parecería lógico presumir, son pocos los que atribuyeron la hecatombe demográfica a la mera voluntad divina, o a los pecados de unos o de otros. En todo caso, como hicieron en Pátzcuaro, la principal población de Michoacán, hubo un reconocimiento de la ignorancia humana: “Vivían mucho más sanos y duraban y se multiplicaban más, y nunca se vio entre ellos pestilencia, como se ha visto y se ve cada día después de que se conquistaron. La causa desto no se sabe; todo se atribuye a disposición divina”.
Tampoco existe una atribución recíproca de las “culpas” entre españoles e indios: la culpabilidad de los españoles no es siempre resaltada o enunciada por los indios, ni son los españoles siempre los que se ceban en la culpabilidad de los indios. A la hora de atribuir las causas del desastre demográfico, en un número significativo de casos, encontramos españoles destacando las causas originadas por ellos mismos y, sobre todo, comunidades indígenas que parecen insistir en que habían sido sus actitudes acomodaticias tras la conquista lo que les había llevado a la casi desaparición.
El rosario de causas enunciadas por las diversas voces que hablan en los documentos, pueden sintetizarse en cinco:
- el adelanto en la edad de procreación y la monogamia, impuestas por los conquistadores frente al matrimonio en edad más avanzada y la poligamia, fue defendido en varias instancias como causa de la poca fertilidad y debilidad de los indios nacidos bajo ese nuevo régimen matrimonial
- la embriaguez por el vino o por el pulque fue consideración generalizada que mataba a los indios, que habían estado acostumbrados antes de la conquista a la sobriedad y a las severas normas que restringían el uso del pulque a las élites dominantes
- el poblamiento concentrado en el llano: obligados a “bajar de los cerros” para facilitar la evangelización en un marco espacial insólito para ellos, muchos consideraron que la epidemia había surgido debido a esa circunstancia
- los movimientos de contingentes importantes de población, obligada por los españoles de ir de un lado a otro del territorio movilizada como transporte de cargas, tropa de combate o contingente para repoblar se pusieron también sobre el tapete; el abandono forzoso de su hábitat natural acarreaba cambios de temple o clima que les enfermaba y diezmaba; la explicación ambientalista pareció, en diversas formulaciones como ésta, un terreno de relativo consenso
- la eficacia de la sangría, los baños y las purgas se convirtió en un tema de controversia bastante extendido; partidarios y detractores de los dos primeros procedimientos elaboraron argumentos a favor o en contra de la sangría o de los baños; el alineamiento de los españoles a favor de la primera y en contra de los segundos se manifestó de forma muy explícita; la profunda desconfianza de los indios en la flebotomía y su insistencia en la práctica del baño terapéutico apareció en el reflejo crítico de españoles e indios; por el contrario, todos parecieron estar de acuerdo en la bondad indiscutible del tercero de los procedimientos: la purga, que se convirtió en la estrategia terapéutica reina de la medicina novohispana.
De una forma u otra, las comunidades indígenas expresaron cómo la muerte epidémica provocó una catástrofe cultural que supuso, tras la conquista de los europeos, el final de su mundo antiguo. Lo expresaban muy bien los habitantes del puerto de Guatulco, en Oaxaca: “Oyeron decir a sus antepasados que antes que los españoles viniesen solían vivir sanos y recios y mucho más tiempo, y que después que vinieron los españoles, comenzaron a morirse todos; y que la causa dello había sido porque los apartaron de sus dioses, que les decían lo que habían de hacer para sanar cuando caían enfermos”.
Creemos que la posibilidad de acercarse a un problema situado cronológicamente tan lejos, aporta varios puntos de reflexión, en tanto en cuanto las situaciones de emergencia sanitaria ante epidemias o surgimiento de enfermedades “nuevas” siguen estando a la orden del día. Y seguimos siendo testigos de las enormes dificultades que surgen para hacerles frente, pese a la refinada tecnología médico-sanitaria del mundo desarrollado. Estas dificultades adquieren una dimensión mucho mayor en contextos de choque cultural y con problemas derivados de situaciones sociales, económicas y políticas de enorme desigualdad, en la que la muerte se ceba especialmente en los desfavorecidos, dejando la puerta abierta a explicaciones culpabilizadoras de la víctima, como vemos casi cada día en nuestra globalizada aldea actual.
Una reflexión sobre cómo vivieron situaciones similares comunidades y culturas del pasado puede ofrecer algunas claves para comprender problemas de nuestro presente más inmediato.
Para mayor información:
PARDO-TOMÁS, J. Antiguamente vivían más sanos que ahora. Explanations of the native mortality in the Relaciones Geográficas de Indias, en SLATER, John; LÓPEZ-TERRADA, Maríaluz y PARDO-TOMÁS, José (eds.), Medical Cultures in the Early Modern Spanish Empire, Farnham, Ashgate, 2014: pp. 41–65.
José Pardo-Tomás es historiador en la Institución “Milá y Fontanals”. CSIC, Barcelona.
Ficha bibliográfica:
PARDO-TOMÁS, J. Explicarse la catástrofe. Razones del desastre demográfico en la América del siglo XVI. GeocritiQ. 5 de septiembre de 2015, nº 165. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2015/09/explicarse-la-catatrofe-razones-del-desastre-demografico-en-la-america-del-siglo-xvi>