Crisis y segregación territorial de la población extranjera en la ciudad de Madrid

La actual cri­sis, ini­ciada en 2007, no sólo sigue teniendo desigua­les efec­tos demo­grá­fi­cos, eco­nó­mi­cos y socia­les para la pobla­ción espa­ñola; a éstas se suman dife­ren­cia­das diná­mi­cas terri­to­ria­les que deben tenerse en cuenta como otra de las con­se­cuen­cias de los para­dig­mas domi­nan­tes, siendo la pobla­ción extran­jera, de manera espe­cí­fica, uno de los colec­ti­vos en los que mejor se apre­cia esta última afir­ma­ción. Resulta de inte­rés ana­li­zar de qué manera la situa­ción pre­sente ha podido modi­fi­car las pau­tas de loca­li­za­ción espa­cial de los gru­pos de inmi­gran­tes en la ciu­dad de Madrid, pues fue ella la prin­ci­pal exten­sión urbana de aco­gida de men­cio­nada pobla­ción durante la época de cre­ci­miento eco­nó­mico, y sin embargo, en los últi­mos años, está mos­trando una de las diná­mi­cas más negativas.

Se ha esta­ble­cido una dis­tin­ción de los gru­pos pobla­cio­na­les estu­dia­dos en fun­ción del área geo­eco­nó­mica de ori­gen, agru­pán­do­las en dos gran­des cate­go­rías: áreas desa­rro­lla­das y áreas emer­gen­tes, para detec­tar si la cri­sis modi­fica o refuerza sus pau­tas de loca­li­za­ción en la ciu­dad de Madrid. La con­cen­tra­ción de gru­pos socia­les implica el dis­tan­cia­miento y la desigual­dad en base a la tenen­cia de una serie de atri­bu­tos con­di­cio­nan­tes, como lo son las áreas geo­eco­nó­mi­cas de pro­ce­den­cia, en donde se ilus­tra­rán com­por­ta­mien­tos terri­to­ria­les dife­ren­cia­dos que se tra­du­cen en pro­ce­sos de segre­ga­ción espacial.

Con­viene des­ta­car que, a pesar de los des­cen­sos regis­tra­dos por ambos tipos de inmi­gran­tes, éstos han sido más acu­sa­dos entre los que pro­ce­den de áreas emer­gen­tes, lo que ha pro­pi­ciado que el peso de los extran­je­ros de áreas desa­rro­lla­das se haya incre­men­tado en la ciu­dad, pero es nece­sa­rio cono­cer en qué dis­tri­tos tien­den a loca­li­zarse con mayor inten­si­dad ambos tipos de inmi­gra­ción, así como las varia­cio­nes que la cri­sis ha podido indu­cir. Para ello se ha rea­li­zado un mapa, uti­li­zando el pro­me­dio de ambos gru­pos de extran­je­ros en la ciu­dad, así como la des­via­ción están­dar en rela­ción a ese pro­me­dio. Ambos indi­ca­do­res per­mi­ten gene­rar una cla­si­fi­ca­ción cua­li­ta­tiva, a par­tir de la posi­ción de cada grupo res­pecto a sen­dos indi­ca­do­res. Los dis­tri­tos en los que tanto la pobla­ción de áreas desa­rro­lla­das como de emer­gen­tes han supe­rado el valor de la media más el de una des­via­ción típica, se con­si­dera que su pre­sen­cia en el mismo es muy alta. Si reba­san el valor medio, pero no supe­ran el valor de una des­via­ción, se estima una pre­sen­cia alta. Este esquema se repro­duce para los dis­tri­tos en los que la pre­sen­cia de ambos gru­pos de inmi­gran­tes está por debajo de la media (baja y muy baja).

Evolución de la concentración de la población extranjera de Madrid según el área geoeconómica de procedencia, 2006-2004 (Fuente: elaboración propia a partir de los datos del Servicio de Estadística del Ayuntamiento de Madrid).

Evo­lu­ción de la con­cen­tra­ción de la pobla­ción extran­jera de Madrid según el área geo­eco­nó­mica de pro­ce­den­cia, 2006–2014.
(Fuente: ela­bo­ra­ción pro­pia a par­tir de los datos del Ser­vi­cio de Esta­dís­tica del Ayun­ta­miento de Madrid).

El mapa resul­tante refleja la segre­ga­ción terri­to­rial de ambos gru­pos de pobla­ción en la ciu­dad. Los extran­je­ros de áreas desa­rro­lla­das tien­den a loca­li­zarse fun­da­men­tal­mente en la mitad norte de Madrid, aun­que con pre­fe­ren­cia por espa­cios cen­tra­les de alto valor, en espe­cial por el dis­trito Cen­tro. Esta ten­den­cia de cen­tra­li­dad se ha refor­zado con la cri­sis. Por su parte, la pobla­ción pro­ce­dente de áreas emer­gen­tes se loca­liza en mayor grado en los dis­tri­tos que bor­dean la lla­mada ‘almen­dra cen­tral’, espe­cial­mente los loca­li­za­dos en el cua­drante suroc­ci­den­tal, des­ta­cando por encima del resto los de Cara­ban­chel, Latina y Puente de Valle­cas. Cabe seña­lar que el des­censo expe­ri­men­tado por este grupo de inmi­gran­tes como con­se­cuen­cia de la cri­sis ha tenido su reflejo espa­cial en toda la ciu­dad, ya que incluso los tres dis­tri­tos en los que su volu­men es mayor en 2014 han regis­trado pér­di­das de pobla­ción con res­pecto a su situa­ción en 2006. En cual­quier caso, el mayor impacto de la cri­sis se ha dejado notar en algu­nos dis­tri­tos cen­tra­les en los que su pre­sen­cia en la etapa de cre­ci­miento era sig­ni­fi­ca­tiva. Des­ta­can espe­cial­mente el dis­trito de Cen­tro, pero tam­bién los de Tetuán y Arganzuela.

En defi­ni­tiva, el esta­llido de la cri­sis ha tenido como prin­ci­pal efecto un des­censo del número de extran­je­ros en la ciu­dad, debido a la cre­ciente salida de aque­llos pro­ce­den­tes de áreas emer­gen­tes. La pre­sen­cia de este grupo de extran­je­ros, amplia­mente mayo­ri­ta­rio en la ciu­dad, ha estado aso­ciada al modelo eco­nó­mico madri­leño, que al entrar en cri­sis no tiene ya capa­ci­dad para absor­ber gran parte de esta mano de obra poco cua­li­fi­cada. Frente a ellos, los inmi­gran­tes de áreas desa­rro­lla­das, aun­que mino­ri­ta­rios, mues­tran más esta­bi­li­dad, ya que una mayor for­ma­ción y segu­ri­dad labo­ral han redu­cido su expo­si­ción a la cri­sis, y con ello dis­mi­nuye tam­bién la nece­si­dad de aban­do­nar la ciu­dad. Esta diná­mica demo­grá­fica deja su impronta en el espa­cio urbano, a tra­vés de una dis­tri­bu­ción segre­gada de ambos gru­pos sobre los dis­tin­tos dis­tri­tos de Madrid. Los extran­je­ros de áreas desa­rro­lla­das, que antes de la cri­sis se ubi­ca­ban en la mitad norte de la ciu­dad, la de mayor pres­ti­gio, tien­den a reafir­mar esta loca­li­za­ción, así como inten­si­fi­car su pre­sen­cia en los espa­cios cen­tra­les de la capi­tal. Los inmi­gran­tes de áreas emer­gen­tes tam­bién refuer­zan su loca­li­za­ción en aque­llos dis­tri­tos en los que antes de la cri­sis esta­ban más pre­sen­tes; aque­llos que bor­deando la ‘almen­dra cen­tral’ se sitúan pre­fe­ren­te­mente en el sec­tor suroc­ci­den­tal de la misma, dis­tri­tos que coin­ci­den con los de mayor des­em­pleo de la ciudad.

Para mayor información:

ABAD, L. y ECHAVES, C.: Cri­sis, desigual­dad y pobla­ción extran­jera en la ciu­dad de Madrid. Efec­tos en la loca­li­za­ción terri­to­rial según su per­fil geo­eco­nó­mico. En GARCÍA, J.; GONZÁLEZ, E.; LAGO, I. y RUBIO, E. (coords.). Tiem­pos oscu­ros, déca­das sin nom­bre. Toledo: ACMS, 2014, p. 388–405.

Car­los Echa­ves es Doc­to­rando en Socio­lo­gía e Inves­ti­ga­dor en el Ins­ti­tuto de Eco­no­mía, Geo­gra­fía y Demografía-CSIC, Madrid.

Luis Abad es Doc­tor en Geo­gra­fía e Inves­ti­ga­dor en el Ins­ti­tuto de Eco­no­mía, Geo­gra­fía y Demografía-CSIC, Madrid.

Ficha biblio­grá­fica:

ECHAVES, C. y ABAD, L. Cri­sis y segre­ga­ción terri­to­rial de la pobla­ción extran­jera en la ciu­dad de Madrid. Geo­cri­tiQ. 10 de sep­tiem­bre de 2015, nº 166. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2015/09/crisis-y-segregacion-territorial-de-la-poblacion-extranjera-en-la-ciudad-de-madrid>

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