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Monthly Archives: abril 2018
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¿Globalización o vuelta de los watchdogs de la Guerra Fría?
Numerosos y reiterados hechos apuntan a que la Guerra Fría vuelve a estar de rabiosa actualidad. Un hecho puntual –el envenenamiento de un ex espía ruso en el Reino Unido– se ha convertido en pretexto para acciones de réplica y contrarréplica. Trump, en coordinación con aliados occidentales, ha expulsado a sesenta ciudadanos rusos de EEUU (New York Times, 26/3/2018) y Rusia ha ordenado el cierre del consulado norteamericano en San Petersburgo. Hay dos ingredientes a destacar para pensar en una reedición de enfrentamientos pasados: la medida en sí y el diseño de bloques antagónicos.
Para numerosos especialistas, el tema definitorio de la era posterior a la Guerra Fría ha sido la globalización (Eckes y Zeiler 2003, p. 238). Pero la evidencia muestra que el mundo está recuperando las políticas de embargo y sanciones propias de épocas pasadas (World Economic Forum 2015, p. 5).
Han vuelto las sanciones contra Rusia, a la vez que han surgido nuevas formas y controles comerciales occidentales contra Venezuela, Irán y Myanmar. Fuera de Occidente, China ha usado sanciones contra Japón y Filipinas por cuestiones marítimas, mientras que potencias emergentes con ejércitos menos poderosos –Georgia, Moldavia y Ucrania– han sufrido sanciones rusas para evitar su orientación hacia Occidente. Cuba, uno de los países emblemáticos en la aplicación de sanciones por EEUU –el bloqueo-, ha visto recrudecerse el embargo económico, impuesto por la administración Trump tras la distensión de la era Obama (New Yok Times, 7/11/2017).
Lo que en realidad quedaría de la pretendida globalización sería el desmantelamiento de los equilibrios de poder entre las dos grandes potencias, surgido de la Segunda Guerra Mundial, y la hegemonía de una de ellas, es decir, de EEUU. Todo lo más, podríamos hablar de una erosión del poderío de esta superpotencia (McCoy 2017), o de su liderazgo global (Washington Post, 28/12/2017), y de una larga transición hacia una nueva hegemonía mundial. Se trata de un nuevo escenario al que se viene aludiendo desde distintos ámbitos en estos años del nuevo milenio. Tal erosión en cualquiera de sus facetas no descarta reacciones poco risueñas frente a iniciativas de afirmación procedentes de zonas incluidas en un esquema de patio trasero de EEUU. Es el caso de las reacciones frente a organismos puestos en pie por diversos países de Latinoamérica y el Caribe, al estilo de la venezolana Alianza Bolivariana por las Américas o de la brasileña Unión de Naciones Suramericanas.
De lo apuntado se deduce una vuelta al clima de Guerra Fría y a respuestas concretas, pero también la existencia de instrumentos nuevos. Uno de ellos lo ejemplifica a la perfección la Oficina de control de activos extranjeros (OFAC), encargada de gestionar sanciones específicas a entidades designadas en los sectores financiero, energético y defensa de Rusia. Son conocidas por ello como sanciones sectoriales y están señaladas en cuatro directivas del Tesoro de EEUU correspondientes a 2014 (OFFICE OF FOREIGN ASSETS CONTROL, Sectoral Sanctions Identifications List, January 26, 2018).
Esto nos remite al corazón de la Guerra Fría, ese periodo de la división del mundo en dos bloques antagónicos de desigual envergadura, cimentado en el refuerzo de la cohesión interna en cada uno de los dos bloques, el rearme ideológico y la carrera armamentística. La OTAN en el lado occidental y el COMECON en el oriental protagonizaron esta nueva etapa de rearme y hostilidad. EEUU armó un complejo entramado de organizaciones, instituciones y normas legislativas al servicio de la defensa frente al bloque enemigo.
Pero EEUU necesitaba apoyarse en sus aliados para desplegar y hacer efectivas sus políticas. Junto al cuerpo legislativo, se dotó de dos instrumentos de control principales. Uno era el ChinCom, un comité de China, de carácter independiente y con controles muy estrictos. El segundo, denominado CoCom, fue creado en 1949, el mismo año que la OTAN y el puente aéreo de Berlín, con la misión de evitar que determinados bienes sensibles acabaran en manos del enemigo. Calificado de watchdog de EEUU, estaba integrado por todos los miembros de la OTAN excepto Irlanda más Japón. La existencia de este organismo nos brinda multitud de sonoros casos de espionaje, alta traición, bandolerismo y desvío de tecnología avanzada al bloque soviético, dignos de la mejor literatura y cinematografía.
La caída del muro de Berlín obligó a revisar muchas de las prácticas anteriores y el CoCom fue sustituido en 1996 por el Acuerdo de Wassenaar sobre control de exportaciones de armas convencionales y bienes y tecnología de doble uso.
Para mayor información:
CALVO, Angel. ¿Geoeconomía frente a crecimiento económico? El control de las exportaciones de tecnología avanzada en la guerra fría: una aportación desde un país semiperiférico, España. Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, nº 1.230, 15/3/2018. Disponible en <http://www.ub.edu/geocrit/bw-ig.htm>.
Referencias suplementarias:
ECKES, Jr. Alfred E. y ZEILER, Thomas W. Globalization and the American Century, CUP, Cambridge MA, 2003.
McCOY, Alfred W. In the Shadows of the American Century: The Rise and Decline of US Global Power, Haymarket, Chicago, 2017.
WORLD ECONOMIC FORUM. Geo-economics Seven Challenges to Globalization, WEF, Ginebra, 2015.
Ángel Calvo es profesor emérito de Historia e Instituciones Económicas en la Universidad de Barcelona.
Ficha bibliográfica:
CALVO, Ángel. ¿Globalización o vuelta de los watchdogs de la Guerra Fría? GeocritiQ. 10 de abril de 2018, nº 381. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2018/04/globalizacion-o-vuelta-de-los-watchdogs-de-la-guerra-fria>
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El espacio público: ¿un ingrediente de la precariedad urbana?
En las últimas décadas se ha puesto de relieve que el espacio público es un componente esencial de la calidad de vida urbana. Su condición de lugares de interacción social, de expresión comunitaria y de identidad vecinal, visible en el apego de los ciudadanos hacia sus plazas y parques, así lo corroboran. El interrogante que aquí se plantea es: ¿pueden también estos ámbitos de vida colectiva actuar como factores en el reforzamiento de la precariedad urbana? El análisis en las periferias desfavorecidas de Santa Cruz de Tenerife (Canarias) trata de realizar alguna aportación sobre ese particular.
La forma, función y significados ciudadanos del espacio público es una manifestación más de los desequilibrios territoriales. La ruptura es evidente entre los lugares de relación social que constituyen elementos centrales del urbanismo, de la cultura y de la ciudadanía urbana y los que no facilitan la convivencia e integración vecinal y resultan pobres en la generación de sentido de pertenencia. En el marco del urbanismo neoliberal la producción del espacio público apunta en esta última dirección, tanto en aquellos lugares que canalizan la mayor parte de las inversiones públicas, al insertarse en las estrategias de competitividad y marketing urbanos, como en los identificables en las áreas socialmente más vulnerables, escasos en cantidad y de ínfima calidad. En efecto, la potenciación de los espacios públicos apropiados para el posicionamiento de la ciudad en el mercado global es simultánea a su desatención en periferias desfavorecidas, donde la situación de los lugares de relación vecinal puede convertirse en un factor añadido a su vulnerabilidad social.
Un indicador de la vitalidad de la sociabilidad comunitaria es la frecuentación, el número y la diversidad de usuarios de los espacios públicos. Su limitado valor como ámbitos compartidos de convivencia en las zonas no centrales de la ciudad de estudio se pone de manifiesto al comprobar la baja presencia de usuarios y el predominio de unos grupos en detrimento de otros. Los varones frecuentan los lugares de relación más que las mujeres, y son significativas las ausencias tanto de los jóvenes como de los mayores en unos espacios que no parecen responder de modo satisfactorio a sus necesidades.
Las plazas y parques de estos barrios precisan intervenciones que mejoren su calidad y subsanen su actual carencia de vegetación, su pobre mobiliario, reducida accesibilidad y escaso mantenimiento y los transformen en centros efectivos de sociabilidad. No es solo una cuestión de mejoras dotacionales, sino también es necesaria una dinamización social que haga posible que ocupen una posición destacada en la vida diaria de los residentes y ayuden a fortalecer su sentido del lugar. Ello motivaría una mayor frecuentación y estimularía la convivencia vecinal, la integración y el reforzamiento de vínculos comunitarios.
La calidad del espacio público en las diferentes áreas de la ciudad es uno de los testimonios de los procesos de segregación existentes y, a la vez, contribuye al reforzamiento de la precariedad y a su perpetuación en los barrios desfavorecidos. Un papel fundamental es el que debe tener la administración para garantizar ese derecho ciudadano, pues la vulnerabilidad de estas periferias urbanas no solamente radica en sus dificultades económicas y sociales, sino también en las carencias materiales de sus espacios cotidianos de vida. Por tanto, desde esta perspectiva, la mejora de la calidad del espacio público en estas áreas se postula como un requisito fundamental para conseguir una ciudad menos segregada y en la que no imperen únicamente las dinámicas del mercado que tienden a favorecer a los sectores sociales y urbanos mejor posicionados.
Para mayor información:
GARCÍA-HERNÁNDEZ, Juan Samuel. El espacio público en periferias desfavorecidas: Añaza y Santa Clara paradigmas de vulnerabilidad socioespacial en Santa Cruz de Tenerife. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, 2017, vol. XXI, nº 571. Disponible en <http://revistes.ub.edu/index.php/ScriptaNova/article/view/19719/22055>
Juan Samuel García-Hernández es Licenciado en Geografía e Investigador Predoctoral en el Departamento de Geografía e Historia de La Universidad de La Laguna.
Ficha bibliográfica:
GARCÍA-HERNÁNDEZ, Juan Samuel. El espacio público: ¿un ingrediente de la precariedad urbana? GeocritiQ. 5 de abril de 2018, nº 380. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2018/04/el-espacio-publico-un-ingrediente-de-la-precariedad-urbana>
