¿Qué pasa tras la modernización de regadíos? Un balance en la Comunidad Valenciana (España)

Los rega­díos valen­cia­nos han afron­tado en las tres últi­mas déca­das un cam­bio tec­no­ló­gico sin pre­ce­den­tes. Pro­ba­ble­mente desde la época islá­mica no hemos asis­tido a nin­gún pro­ceso de inno­va­ción tan sig­ni­fi­ca­tivo por sus impli­ca­cio­nes en las prác­ti­cas de riego. En cuanto a su impacto terri­to­rial, la difu­sión de las tec­no­lo­gías de riego loca­li­zado es sólo com­pa­ra­ble al que tuvie­ron, a lo largo del siglo XX, la gene­ra­li­za­ción de las bom­bas a motor. Este pro­ceso de cam­bio tec­no­ló­gico arrancó tími­da­mente durante la década de 1980 impul­sado por la ini­cia­tiva pri­vada en los rega­díos más diná­mi­cos de la región. Pero el pro­ceso expan­sivo se ace­leró a par­tir de 1994, mer­ced al com­pro­miso finan­ciero de las admi­nis­tra­cio­nes públi­cas. Éstas han hecho posi­ble que más de la mitad de las tie­rras rega­das de la región cuen­ten hoy día con sis­te­mas de riego presurizado.

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El com­pro­miso público no ha con­tado con un aná­li­sis pre­li­mi­nar que per­mi­tiera a las admi­nis­tra­cio­nes –y tam­bién a los usua­rios– ser más selec­ti­vos en sus inver­sio­nes y con­tro­lar la efi­cien­cia del esfuerzo finan­ciero en tér­mi­nos de cum­pli­miento de obje­ti­vos. Buena parte del apoyo finan­ciero se prestó sin la exis­ten­cia de sufi­cien­tes estu­dios pre­vios o audi­to­rías que valo­ra­ran, para cada caso, los aho­rros esti­ma­dos en con­sumo de agua y ener­gía, por lo que junto a expe­rien­cias muy exi­to­sas pode­mos encon­trar otros casos donde la ren­ta­bi­li­dad de la inver­sión es cuanto menos dudosa. Hoy día no cono­ce­mos si exis­tie­ron cri­te­rios téc­ni­cos que prio­ri­za­ron las sub­ven­cio­nes para las inver­sio­nes más nece­sa­rias y, en cual­quier caso, si los hubo, debe­rían haberse hecho públi­cos. Este hecho es par­ti­cu­lar­mente rele­vante cuando han exis­tido impor­tan­tes dife­ren­cias en las sub­ven­cio­nes otor­ga­das a dife­ren­tes enti­da­des de riego, que debe­rían haber estado liga­das a cri­te­rios obje­ti­vos de bene­fi­cio o aho­rro espe­rado. Tam­bién hay que lamen­tar que la admi­nis­tra­ción no fuera más allá de una polí­tica clien­te­lar de con­ce­sión de ayu­das públi­cas, y no tra­tara de fomen­tar los pro­ce­sos de fusión de enti­da­des y racio­na­li­za­ción de las redes de riego, que hubiera redun­dado en mayo­res nive­les de aho­rro y en una con­si­de­ra­ble reduc­ción de los cos­tes de gestión.

Por lo que res­pecta al aho­rro de recur­sos hídri­cos, y a escala de comu­ni­da­des de regan­tes, existe una cierta una­ni­mi­dad en los casos de estu­dio que hemos con­si­de­rado, y en muchos casos se han alcan­zado aho­rros en alta impor­tan­tes, como los regis­tra­dos en la citri­cul­tura de la pro­vin­cia de Cas­te­llón. La orien­ta­ción pro­duc­tiva de los rega­díos valen­cia­nos faci­lita que la implan­ta­ción del riego loca­li­zado no genere los incre­men­tos en el con­sumo obser­va­dos en otros ámbi­tos por un pos­te­rior cam­bio de cul­tivo. Otra cosa es el des­tino que con pos­te­rio­ri­dad ten­gan los recur­sos aho­rra­dos y que final­mente se gene­ren aho­rros a escala de cuenca, ya que la incor­po­ra­ción del riego loca­li­zado tam­bién genera una reduc­ción o desa­pa­ri­ción de los sobran­tes o retor­nos de riego que fre­cuen­te­mente ali­men­tan otros sis­te­mas de riego o eco­sis­te­mas adya­cen­tes. Por el momento, la única mejora obser­vada es la reduc­ción de las extrac­cio­nes de aguas sub­te­rrá­neas, que en algu­nos casos ha redun­dado en una recu­pe­ra­ción de los acuíferos.

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El aho­rro ener­gé­tico es por el con­tra­rio, muy limi­tado, cuando no se ha gene­rado un incre­mento de los cos­tes del riego. Por lo gene­ral se observa un aumento de los cos­tes ener­gé­ti­cos que sólo en algu­nas enti­da­des abas­te­ci­das por aguas sub­te­rrá­neas ha podido ser com­pen­sado por las reduc­cio­nes de las extrac­cio­nes de agua. Sin embargo, en zonas de aguas super­fi­cia­les los resul­ta­dos sue­len ser bas­tante nega­ti­vos, por lo que parece des­acon­se­ja­ble man­te­ner estas polí­ti­cas de pro­mo­ción sobre los rega­díos tra­di­cio­na­les, salvo en casos excep­cio­na­les en los que, como sucede en la Ace­quia Real del Júcar (Valen­cia), la pre­su­ri­za­ción se con­si­gue por gravedad.

Son pre­ci­sa­mente los rega­díos tra­di­cio­na­les de aguas super­fi­cia­les donde hoy día se con­serva la mayor pro­por­ción de tie­rras con riego por gra­ve­dad, y sobre las que la admi­nis­tra­ción pla­nea actuar en los pró­xi­mos años. Se trata de comu­ni­da­des en las que muy recien­te­mente se viene obser­vando un pro­ceso de aban­dono de explo­ta­cio­nes y una falta de relevo gene­ra­cio­nal, que  puede las­trar la amor­ti­za­ción de las inver­sio­nes. Ade­más exis­ten valo­res patri­mo­nia­les y ambien­ta­les en estos sis­te­mas que deben ser pre­ser­va­dos. Por ello, en el futuro, más que una polí­tica indis­cri­mi­nada de pro­mo­ción del cam­bio tec­no­ló­gico, se hace nece­sa­ria la apli­ca­ción de medi­das pre­vias de eva­lua­ción y aná­li­sis de los sis­te­mas de riego, des­ti­na­das tanto a deter­mi­nar las capa­ci­da­des de aho­rro del recurso, como las afec­cio­nes sobre el con­sumo ener­gé­tico, los eco­sis­te­mas adya­cen­tes y la via­bi­li­dad eco­nó­mica de las inversiones.

Para mayor información:

SANCHIS-IBOR, C., GARCÍA-MOLLÁ, M., AVELLÀ-REUS, L.  Las polí­ti­cas de implan­ta­ción del riego loca­li­zado. Efec­tos en las enti­da­des de riego de la Comu­ni­dad Valen­ciana, Bole­tín de la Aso­cia­ción de Geó­gra­fos Espa­ño­les, 2016, 72: 9–36. <http://www.age-geografia.es/ojs/index.php/bage/article/viewFile/2330/2194>.

Car­les San­chis Ibor es inves­ti­ga­dor del Cen­tro Valen­ciano de Estu­dios del Riego de la Uni­ver­si­tat Poli­tèc­nica de València.

Ficha biblio­grá­fica:

SANCHIS-IBOR, Car­les. ¿Qué pasa tras la moder­ni­za­ción de rega­díos? Un balance en la Comu­ni­dad Valen­ciana (España). Geo­cri­tiQ. 25 de octu­bre de 2017, nº 343. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/10/que-pasa-tras-la-modernizacion-de-regadios-un-balance-en-la-comunidad-valenciana-espana>.

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Los estudios de Magisterio y la Geografía

La Geo­gra­fía ha tenido, en el pasado, un impor­tante papel en la for­ma­ción de los maes­tros en España. La revi­sión y sín­te­sis biblio­grá­fica de los tra­ba­jos sobre la tra­di­ción docente de la Geo­gra­fía en las Escue­las de Magis­te­rio revela que esta ha atra­ve­sado por dife­ren­tes eta­pas –no exen­tas de vai­ve­nes y alti­ba­jos– y pla­nes de estu­dios hasta lle­gar al momento actual. La situa­ción de la Geo­gra­fía en los nue­vos Gra­dos de Edu­ca­ción es de ver­da­dero arrin­co­na­miento dis­ci­pli­nar. Así lo demues­tra la con­sulta efec­tuada a todas y cada una de las asig­na­tu­ras y encar­gos docen­tes de las titu­la­cio­nes exis­ten­tes en las uni­ver­si­da­des públi­cas del país. La larga vin­cu­la­ción esta­ble­cida entre la Geo­gra­fía y los estu­dios uni­ver­si­ta­rios de Magis­te­rio, cuyo sig­ni­fi­cado tiene que ver con la adqui­si­ción de com­pe­ten­cias y cono­ci­mien­tos geo­grá­fi­cos por parte de los futu­ros maes­tros, parece estar lle­gando a su fin.

La tra­di­ción dis­ci­pli­nar de la Geo­gra­fía en los estu­dios de Magisterio

Las Facul­ta­des de Filo­so­fía y Letras o de Geo­gra­fía e His­to­ria no han sido en exclu­siva los úni­cos cen­tros de ense­ñanza supe­rior de la Geo­gra­fía en España. Las Escue­las de Magis­te­rio ate­so­ran una honda tra­di­ción, desde su crea­ción como Escue­las Nor­ma­les en 1838, que vin­cula los estu­dios de Geo­gra­fía con la for­ma­ción ini­cial de los maestros.

De este modo, es de des­ta­car el impor­tante papel de la Geo­gra­fía y de su pro­fe­so­rado en los pla­nes de estu­dios que han pre­ce­dido a las nue­vas titu­la­cio­nes de Grado: los ante­rio­res a la Ley Gene­ral de Edu­ca­ción de 1970 y la inser­ción de las Escue­las de Magis­te­rio en la uni­ver­si­dad y los que se deri­van de las nece­si­da­des for­ma­ti­vas del pro­fe­so­rado de Ense­ñanza Gene­ral Básica y del de las suce­si­vas refor­mas curri­cu­la­res sufri­das por las ense­ñan­zas esco­la­res en nues­tro país (Diplo­ma­tu­ras de Magis­te­rio de los años 1990 y 2000).

Los nue­vos pla­nes de estu­dios de Grado: el arrin­co­na­miento de la disciplina

La docen­cia de Geo­gra­fía en las nue­vas titu­la­cio­nes de Magis­te­rio o Edu­ca­ción tiene, como en el pasado, dos obje­ti­vos esen­cia­les: la for­ma­ción geo­grá­fica de base y la for­ma­ción apli­cada a la didác­tica geo­grá­fica. Sin embargo, la reforma que ha dado lugar a los recien­tes estu­dios de Grado (y antes ya a los de Diplo­mado) ha arrin­co­nado a las mate­rias de “con­te­ni­dos” favo­re­ciendo, de manera explí­cita, a las de índole didáctico-pedagógico, lo que ha ido en per­jui­cio de la Geo­gra­fía Gene­ral, del Mundo o de España, como mate­rias pro­pias del fun­da­mento de la dis­ci­plina en ante­rio­res pla­nes de estu­dios. Ade­más, el embate sufrido por las áreas de cono­ci­miento de Geo­gra­fía Física, Geo­gra­fía Humana y Aná­li­sis Geo­grá­fico Regio­nal desde la Didác­tica de las Cien­cias Socia­les ha limi­tado con­si­de­ra­ble­mente la pre­sen­cia de la Geo­gra­fía en las asig­na­tu­ras de cariz didác­tico, que son, en defi­ni­tiva, las que más han pro­li­fe­rado en la tota­li­dad de las titu­la­cio­nes ofer­ta­das por las uni­ver­si­da­des públi­cas españolas

Una ofen­siva por el con­trol de las asig­na­tu­ras his­tó­ri­ca­mente liga­das a los Depar­ta­men­tos de Geo­gra­fía que pasa, de manera deci­dida, por el cam­bio de la nomen­cla­tura de las mis­mas en aras a apro­xi­mar­las al de Cien­cias Socia­les (esgri­mién­dose que es la deno­mi­na­ción pro­pia de las ense­ñan­zas impar­ti­das en la ense­ñanza pri­ma­ria, como lo era la de Cono­ci­miento del Medio, con ante­rio­ri­dad). Esto es evi­dente incluso en los pla­nes de estu­dios donde la Geo­gra­fía resiste el envite.

Se hace evi­dente, de esta forma, que la ense­ñanza básica de la Geo­gra­fía en las nue­vas titu­la­cio­nes de Magis­te­rio toma cuerpo ale­jada por regla gene­ral de su prís­tina deno­mi­na­ción. Toda una serie de asig­na­tu­ras que lle­van el cali­fi­ca­tivo de Cono­ci­miento del Medio o de Cien­cias Socia­les, tanto en su dimen­sión de desa­rro­llo de los con­te­ni­dos curri­cu­la­res como desde la pers­pec­tiva de la enseñanza-aprendizaje, esto es, la didác­tica correspondiente.

¿El final de una larga vinculación?

Estar ante el posi­ble final de la Geo­gra­fía como mate­ria con­si­de­rada esen­cial para la for­ma­ción uni­ver­si­ta­ria de los futu­ros maes­tros es un inte­rro­gante que puede plan­tearse en los momen­tos actua­les. Deriva de la pro­gre­siva inde­fi­ni­ción de la dis­ci­plina, de la hete­ro­ge­nei­dad de la for­ma­ción y de la “suplan­ta­ción” didác­tica en el desem­peño docente, lo que ha con­du­cido, irre­me­dia­ble­mente, a un ver­da­dero arrin­co­na­miento del cono­ci­miento geo­grá­fico en las moder­nas titu­la­cio­nes de Grado. Des­cu­bre, con todo, la defi­ni­tiva supre­ma­cía de las áreas peda­gó­gi­cas y de las didác­ti­cas espe­cí­fi­cas en el diseño de los pla­nes de estu­dios de Magis­te­rio, en la pro­puesta de asig­na­tu­ras con­cre­tas y en su asig­na­ción docente final.

Y es así como la Geo­gra­fía se diluye por com­pleto ante la total pre­do­mi­nan­cia de las asig­na­tu­ras de tin­tes didác­ti­cos o de con­fusa deno­mi­na­ción: cono­ci­miento del medio o cien­cias socia­les. Solo en deter­mi­na­das Facul­ta­des que cuen­tan con un pro­fe­so­rado deci­dido a la defensa y sal­va­guarda de la dis­ci­plina, esta per­ma­nece como el epí­gono de una larga vin­cu­la­ción con los estu­dios de Magis­te­rio o Edu­ca­ción. Una alar­gada liga­zón fun­da­men­tada, eso sí, en un claro sig­ni­fi­cado docente: la for­ma­ción geo­grá­fica de los futu­ros maestros.

 

Para mayor información:

MARTÍNEZ FERNÁNDEZ, Luis Car­los. La Geo­gra­fía en los estu­dios uni­ver­si­ta­rios de Magis­te­rio: evo­lu­ción his­tó­rica, situa­ción actual y sig­ni­fi­cado docente. Biblio3W. Revista Biblio­grá­fica de Geo­gra­fía y Cien­cias Socia­les. [En línea]. Bar­ce­lona: Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lona, 5 de agosto de 2017, vol. XXII, nº 1.207. <http://www.ub.es/geocrit/b3w-1207.pdf>. [ISSN 1138–9796].

Luis Car­los Mar­tí­nez Fer­nán­dez es pro­fe­sor de Aná­li­sis Geo­grá­fico Regio­nal del Depar­ta­mento de Geo­gra­fía de la Uni­ver­si­dad de Valladolid.

Ficha biblio­grá­fica:

MARTÍNEZ FERNÁNDEZ, Luis Car­los. Los estu­dios de Magis­te­rio y la Geo­gra­fía. Geo­cri­tiQ. 20 de octu­bre de 2017, nº 342. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/10/los-estudios-de-magisterio-y-la-geografia>.

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