¿Qué Transición contar? ¿Qué Transición enseñar?

El año 2015 se cum­plie­ron 40 años de la muerte, en el hos­pi­tal La Paz de Madrid, de Fran­cisco Franco. Su falle­ci­miento abrió paso a un pro­ceso de refor­mas polí­ti­cas –cono­cido como Tran­si­ción– que dio como resul­tado el sis­tema polí­tico que rige hoy la vida polí­tica de España. Este pro­ceso polí­tico se des­cribe aún como modé­lico, ejem­plo para otras reali­da­des, diri­gido por una élite moderna, y pací­fico, con una ausen­cia nota­ble de vio­len­cia polí­tica. Un modelo que se ha trans­mi­tido gene­ra­cio­nal­mente y que actual­mente sigue siendo ense­ñado y reivindicado

Hoy, 40 años des­pués, la revi­sión his­to­rio­grá­fica rea­li­zada sobre el pro­ceso, y en la que actual­mente se encuen­tra enfras­cada gran parte de la Aca­de­mia, ha venido a plan­tear nue­vas varia­bles expli­ca­ti­vas que vie­nen a rom­per con este modelo impe­ca­ble. Sabe­mos ya que el pro­ceso de cam­bio polí­tico estuvo basado en una fuerte incer­ti­dum­bre, donde el papel del Rey, Juan Car­los I, o del pre­si­dente del gobierno desde 1976, Adolfo Suá­rez, no fue tanto el de esta­dista sino el de regu­la­dor de un pro­ceso con fuer­tes renun­cias. El pro­ta­go­nismo de per­so­na­jes secun­da­rios o meno­res, no todos par­ti­da­rios del pro­ceso, está cada vez más des­crito. Ade­más, la expli­ca­ción de la pro­pia Tran­si­ción a par­tir de su resul­tado: la Cons­ti­tu­ción de 1978, está cam­biando para comen­zar a plan­tear otras sali­das no rea­li­za­das, ya sea por miedo o por el peso del Estado que siem­pre tuvo “la sar­tén por el mango” en la negociación.

La pre­sen­cia del relato mono­lí­tico ha hecho, en cam­bio, que sepa­mos poco de otros acto­res fun­da­men­ta­les: la Igle­sia, el poder judi­cial o poli­cial, el ejér­cito o las ins­ti­tu­cio­nes loca­les. Asu­mir como cierto que la Tran­si­ción se hizo pen­sada, diri­gida y orga­ni­zada ha lle­vado a olvi­dar que otros acto­res tuvie­ron pro­ta­go­nismo y juga­ron sus car­tas den­tro del proceso.

Por lo que res­pecta a las ins­ti­tu­cio­nes loca­les, muy pocos espa­ño­les y espa­ño­las cono­cen o recuer­dan que des­pués de la muerte de Franco el Estado man­tuvo en sus car­gos a los prin­ci­pa­les admi­nis­tra­do­res de las loca­li­da­des nom­bra­dos por la admi­nis­tra­ción fran­quista: con­ce­ja­les, alcal­des, gober­na­do­res civi­les o pre­si­den­tes de Dipu­tación.  Ello llevó a la con­vi­ven­cia de las redes y leal­ta­des ante­rio­res en un régi­men que se iba trans­for­mando, espe­cial­mente tras la apro­ba­ción de la Ley para la Reforma Polí­tica en diciem­bre de 1976. Como hemos cons­ta­tado para el caso de Valen­cia, las ten­sio­nes fue­ron evi­den­tes y se acre­cen­ta­ron espe­cial­mente tras las elec­cio­nes de 1977, las pri­me­ras tras 40 años de dictadura.

Expli­car, por tanto, el pro­pio con­trol que realizó el Estado del pro­ceso es fun­da­men­tal. Reno­var pri­mero las ins­ti­tu­cio­nes loca­les en pro­ce­sos elec­to­ra­les abier­tos podía supo­ner un peso nota­ble de la izquierda y de las fuer­zas rup­tu­ris­tas que podían dar al traste con el pro­ceso orga­ni­zado por el cen­trismo de la UCD. “Pri­mero la reforma, luego los ayun­ta­mien­tos”, pasó a ser una de las esca­sas hojas de ruta del gobierno cen­tral, lo que llevó a no pocas desave­nen­cias y pre­sio­nes. Muchos alcal­des o pre­si­den­tes de Dipu­tación renun­cia­ron a sus car­gos, otros se enro­ca­ron en sus pers­pec­ti­vas inmo­vi­lis­tas o apro­ve­cha­ron su cargo para orga­ni­zar polí­ti­ca­mente una opo­si­ción regio­na­lista a los gobier­nos preautonómicos.

Los ayun­ta­mien­tos, prin­ci­pal refe­ren­cia polí­tica de la ciu­da­da­nía, no se trans­for­ma­ron polí­ti­ca­mente hasta 1979, con las elec­cio­nes de abril de ese mismo año y que die­ron como resul­tado un triunfo de la izquierda en las prin­ci­pa­les ciu­da­des del país. Una nueva élite emer­gió con fuerza y ocupó el pro­ta­go­nismo del pro­ceso con nom­bres como los de Tierno Gal­ván o Nar­cís Serra. Las nue­vas polí­ti­cas de los prin­ci­pa­les con­sis­to­rios arras­tra­ron una deuda con­si­de­ra­ble, heren­cia de las admi­nis­tra­cio­nes ante­rio­res, pero adop­ta­ron ejes nove­do­sos como los cam­bios en la pla­ni­fi­ca­ción urba­nís­tica, el impulso a los órga­nos de par­ti­ci­pa­ción ciu­da­dana o nue­vas polí­ti­cas socia­les y cul­tu­ra­les. Con la reno­va­ción en las ins­ti­tu­cio­nes más pró­xi­mas a los ciu­da­da­nos se com­ple­taba el pro­grama de refor­mas ini­ciado en 1976 y se ponía en prác­tica, desde lo pró­ximo, el len­guaje demo­crá­tico de la Transición.

Tam­bién es cierto que las nue­vas ins­ti­tu­cio­nes loca­les tuvie­ron que hacer frente a pro­ble­mas here­da­dos y nue­vos, ges­tio­nar lo local no era fácil y mucho menos des­pués de la larga etapa de opa­ci­dad ante­rior. Ello llevó a que muchas de las pro­me­sas lan­za­das antes de 1979 nunca pudie­ran rea­li­zarse, y el inicio de un cierto desen­canto ciu­da­dano no tar­dase en llegar.

Con la recu­pe­ra­ción del papel ins­ti­tu­cio­nal ante­rior que­re­mos sub­ra­yar la impor­tan­cia por res­tau­rar un relato com­pleto de la Tran­si­ción rico en mati­ces por su mul­ti­tud de ángu­los cie­gos no narra­dos. El pro­ceso polí­tico que hoy segui­mos con­tando, ense­ñando en nues­tras escue­las y reivin­di­cando desde la cul­tura y la polí­tica está muy ale­jado de la idea con­vulsa, con­flic­tiva, no lineal y llena de mati­ces que encie­rra el pro­ceso demo­cra­ti­za­dor espa­ñol. En nues­tra mano está reivin­di­car un estu­dio dife­rente del pro­ceso. La demo­cra­cia no se logró en una hora, su per­vi­ven­cia y super­vi­ven­cia en nues­tra reali­dad polí­tica es res­pon­sa­bi­li­dad de todos los ciu­da­da­nos y ciudadanas.

Para mayor información:

COLOMER, J.C. Gober­nar la ciu­dad. Alcal­des y poder local en Valen­cia. (1958–1979), Uni­ver­si­tat de Valèn­cia, 2014. Tesis doc­to­ral dis­po­ni­ble en <http://roderic.uv.es/handle/10550/36974>.

Juan Car­los Colo­mer Rubio es pro­fe­sor del Depar­ta­mento de Didác­tica de las Cien­cias Expe­ri­men­ta­les y Socia­les de la Uni­ver­si­tat de València.

Ficha biblio­grá­fica:

COLOMER, Juan Car­los. ¿Qué Tran­si­ción con­tar? ¿Qué Tran­si­ción ense­ñar? Geo­cri­tiQ. 20 de marzo de 2016, nº 210. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2016/03/que-transicion-contar-que-transicion-ensenar>

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