¿Por qué no saben argumentar los estudiantes sobre los problemas históricos?

Apren­der a argu­men­tar es una capa­ci­dad pre­sente entre las fina­li­da­des edu­ca­ti­vas enun­cia­das por la legis­la­ción (2007) que cobra rele­van­cia en la for­ma­ción de ciu­da­da­nos crí­ti­cos. En el ámbito de las cien­cias socia­les, la com­pe­ten­cia en argu­men­ta­ción tiene un papel cen­tral en tanto que per­mite el manejo de las fuen­tes docu­men­ta­les, la ela­bo­ra­ción de inter­pre­ta­cio­nes pro­pias y el desa­rro­llo de acti­tu­des crí­ti­cas desde el reco­no­ci­miento de pro­ble­mas. Sin embargo, es fre­cuente obser­var en nues­tras aulas que los estu­dian­tes mues­tran difi­cul­ta­des para ela­bo­rar argu­men­tos razo­na­dos y jui­cios his­tó­ri­cos. Así pues, apro­xi­marse al currí­cu­lum vigente y los libros de texto se hace indis­pen­sa­ble para encon­trar las posi­bles mejo­ras en el tra­ta­miento didác­tico de la argumentación.

El pro­blema de la secuen­cia tem­po­ral cronológica.

Tanto el currí­cu­lum como su con­cre­ción, el libro de texto, toman la orde­na­ción cro­no­ló­gica como cri­te­rio didác­tico orga­ni­za­tivo. Se trata de un cri­te­rio que faci­lita la secuen­cia­ción de los con­te­ni­dos al mar­car perío­dos cla­ra­mente deli­mi­ta­dos por fechas sin­gu­la­res que corres­pon­den a acon­te­ci­mien­tos excep­cio­na­les. Sin embargo, al agru­parse en cada período pro­ce­sos de dura­cio­nes dis­tin­tas que en reali­dad tie­nen prin­ci­pios y fina­les con­fu­sos, el alumno no tiene en cuenta los avan­ces, retro­ce­sos, rup­tu­ras y con­ti­nui­da­des de los pro­ce­sos his­tó­ri­cos y ter­mi­nan inter­pre­tando el pasado como un con­junto de eta­pas cerra­das, inmu­ta­bles y abs­trac­tas que se suce­den una tras otra de manera orde­nada hasta lle­gar al presente.

El peso de un plan­tea­miento y una estruc­tura didác­tica cerrada

Par­tiendo de las inter­pre­ta­cio­nes que el alum­nado de Bachi­ller ofrece sobre pro­ble­mas his­tó­ri­cos como el Fran­quismo y la Tran­si­ción, se con­cluye que los estu­dian­tes mues­tran la ten­den­cia a dar expli­ca­cio­nes basa­das en recuer­dos ais­la­dos de per­so­na­jes y este­reo­ti­pos his­tó­ri­cos. A menudo, sus res­pues­tas están cen­tra­das en aspec­tos poco rele­van­tes de la pro­puesta de tra­bajo y con­tie­nen infor­ma­ción obvia que ha sido extraída direc­ta­mente del enun­ciado. Una expli­ca­ción más sim­plista acerca de las difi­cul­ta­des que los alum­nos mues­tran para argu­men­tar redu­ci­ría las cau­sas a la falta de moti­va­ción y apa­tía de los alumnos.

Portada de una unidad didáctica de un libro de texto de Historia en Bachiller

Por­tada de una uni­dad didác­tica de un libro de texto de His­to­ria en Bachiller

Sin embargo, en la mayor parte de los manua­les esco­la­res con­sul­ta­dos en nues­tro estu­dio, encon­tra­ría­mos que el peso de las acti­vi­da­des en las que se deman­dan des­crip­cio­nes de “corta y pega” desde el texto aca­dé­mico sigue siendo supe­rior a aqué­llas en las que se pro­po­nen las tareas pro­pias de la argu­men­ta­ción (bus­car y selec­cio­nar la infor­ma­ción a tra­vés de dife­ren­tes mate­ria­les his­tó­ri­cos, ana­li­zar e inter­pre­tar la misma, etc.). En el tras­fondo, se esconde la per­ma­nen­cia de un tipo de apren­di­zaje repro­duc­tivo y memo­rís­tico de la His­to­ria basado en hechos, datos y con­cep­tos y no en la ela­bo­ra­ción de inter­pre­ta­cio­nes razonadas.

La hege­mo­nía de la con­cep­ción posi­ti­vista de la historia

Tanto en los manua­les esco­la­res como en el marco legal per­ma­nece de forma encu­bierta una con­cep­ción posi­ti­vista del cono­ci­miento y de la edu­ca­ción que se afana por con­ver­tir el aula en un espa­cio de neu­tra­li­dad sin tener en cuenta que dicha neu­tra­li­dad des­a­pa­rece desde el momento en que hay una selec­ción de con­te­ni­dos y temas a tratar.

Al con­si­de­rar la emi­sión de un jui­cio his­tó­rico como algo secun­da­rio, sub­je­tivo e inde­pen­diente de la inter­pre­ta­ción de los hechos his­tó­ri­cos, no nos extraña encon­trar por un lado, que los estu­dian­tes no cues­tio­nen sus este­reo­ti­pos y pre­jui­cios cuando argu­men­tan sobre cues­tio­nes con­flic­ti­vas como la amnis­tía y la recon­ci­lia­ción de la socie­dad espa­ñola con su difí­cil pasado reciente. Por otro lado, que tomen el cono­ci­miento his­tó­rico como una cer­teza dog­má­tica. Por con­si­guiente, el esfuerzo por man­te­ner una apa­rien­cia de impar­cia­li­dad estricta en la edu­ca­ción des­apro­ve­cha una buena opor­tu­ni­dad para desa­rro­llar un pen­sa­miento crí­tico entre el alum­nado al evi­tar tema­ti­zar los jui­cios his­tó­ri­cos con sus refe­ren­cias de valor y tra­ba­jar la empa­tía his­tó­rica superficialmente.

La capa­ci­dad argu­men­ta­tiva y la ense­ñanza de la historia

Como docen­tes tene­mos un com­pro­miso ético con nues­tra pro­fe­sión y con la socie­dad para que nues­tros estu­dian­tes alcan­cen un pen­sa­miento crí­tico. Ense­ñar a argu­men­tar en his­to­ria pre­cisa en pri­mer lugar, inci­tar a los estu­dian­tes a leer crí­ti­ca­mente un texto. En segundo lugar, esti­mu­lar­los a par­ti­ci­par acti­va­mente en el aula a tra­vés la expo­si­ción de ideas y pre­gun­tas. Y, final­mente, desa­fiar­los a ela­bo­rar sus pro­pios argu­men­tos apo­yán­do­los con prue­bas toma­das de las fuen­tes de infor­ma­ción, superando la mono­cau­sa­li­dad y evi­tando las inter­pre­ta­cio­nes defi­ni­ti­vas o subjetivas.

En otras pala­bras, ense­ñar a argu­men­tar en his­to­ria supone un desa­fío a la forma de pen­sar los pro­ce­sos his­tó­ri­cos para favo­re­cer la con­cien­cia his­tó­rica de nues­tros futu­ros ciudadanos.

Para mayor información:

MACHÍ FERRER, Car­men. Argu­men­tar el pre­sente desde la expli­ca­ción his­tó­rica del pasado. CLIO. His­tory and His­tory tea­ching, Zara­goza, nº40, p. 01–19, 2014. ISSN: 1139–6237. http://clio.rediris.es

MACHÍ FERRER, Car­men. Argu­men­tar el pre­sente desde la expli­ca­ción his­tó­rica del pasado. Tra­bajo Fin de Más­ter en Inves­ti­ga­ción en Didác­ti­cas Espe­cí­fi­cas, espe­cia­li­dad Cien­cias Socia­les: Geo­gra­fía e His­to­ria. Pre­sen­tado en la Facul­tat de Magis­teri de la Uni­ver­si­tat de Valèn­cia, año 2014. Diri­gido por el Dr. Rafael Valls Montes.

Car­men Machí Ferrer es inves­ti­ga­dora del grupo GEA-CLIO.

Ficha biblio­grá­fica:

MACHÍ FERRER, Car­men. ¿Por qué no saben argu­men­tar los estu­dian­tes sobre los pro­ble­mas his­tó­ri­cos? Geo­cri­tiQ. 5 de febrero de 2016, nº 201. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2016/02/por-que-no-saben-argumentar-los-estudiantes-sobre-los-problemas-historicos>

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