La prostitución: ¿hay que reglamentarla o perseguirla?

El com­plejo mundo de la pros­ti­tu­ción aglu­tina, desde la pers­pec­tiva de quie­nes la ejer­cen, múl­ti­ples situa­cio­nes per­so­na­les que exce­den todos los tópi­cos socia­les que exis­ten al res­pecto. Una mujer, puede ejer­cer la pros­ti­tu­ción por mul­ti­tud de cau­sas, rela­cio­na­das con su situa­ción per­so­nal, que osci­lan entre la asun­ción de la pros­ti­tu­ción como modo de ganarse la vida, y la explo­ta­ción sexual lle­vada a cabo por ter­ce­ros, sea en un pros­tí­bulo regla­men­tado, o en pisos clan­des­ti­nos, carre­te­ras y loca­les de baja estofa mediante la extor­sión de pro­xe­ne­tas o redes mafio­sas dedi­ca­das a la trata de blancas.

Hay que aña­dir las con­se­cuen­cias como la falta de garan­tías sani­ta­rias que com­porta el ejer­ci­cio de la pros­ti­tu­ción, espe­cial­mente la clan­des­tina, para todos sus acto­res y sus tre­men­das reper­cu­sio­nes en todos los órde­nes de la vida de las per­so­nas afectadas.

La pros­ti­tuta no es siem­pre una víc­tima de sus cir­cuns­tan­cias per­so­na­les. Es nece­sa­rio insis­tir en la poli­fa­cé­tica reali­dad de la pros­ti­tu­ción, para no caer en la ten­ta­ción de los tópi­cos al uso , que en dema­sia­das oca­sio­nes inclu­yen a todas las mere­tri­ces bajo el palio del dis­curso vic­ti­mista. Esta afir­ma­ción no niega que exis­tan víc­ti­mas. Las hay, muchí­si­mas, des­gra­cia­da­mente, reclu­ta­das mediante chan­taje y extor­sión por las redes mafio­sas de trata de blan­cas. Tam­bién son víc­ti­mas las muje­res que ejer­cen la pros­ti­tu­ción como con­se­cuen­cia de la cri­sis eco­nó­mica que nos viene afec­tando desde hace años. Estas muje­res nunca pen­sa­ron que se verían abo­ca­das a este comer­cio sexual, y han tenido que afron­tar esta difí­cil deci­sión per­so­nal, inde­pen­dien­te­mente de los diver­sos mati­ces que es nece­sa­rio tener en cuenta, por­que no existe una gene­ra­li­za­ción válida para todos los casos.

Pero, ade­más de éstas, exis­ten otras mere­tri­ces cuya cata­lo­ga­ción dista mucho de ser la de víc­tima. Son aque­llas que han ele­gido libre­mente mon­tar un nego­cio con el comer­cio de su cuerpo, logrando, con la coti­za­ción de sus ser­vi­cios, man­te­ner un sta­tus social y per­so­nal cier­ta­mente ele­vado. Tie­nen un nivel de vida y de con­tac­tos socia­les muy ale­ja­dos del día a día de las otras mere­tri­ces, las explo­ta­das por la nece­si­dad o por los pro­xe­ne­tas de turno. Dife­ren­cias que se agran­dan e inci­den en los aspec­tos rela­ti­vos al rechazo social y sus consecuencias.

(Fotografía anónima. Colección del autor).

(Foto­gra­fía anó­nima. Colec­ción del autor).

El inte­rés por la regla­men­ta­ción, abo­li­ción o per­se­cu­ción de la pros­ti­tu­ción es cíclico. Actual­mente, tras la regu­la­ri­za­ción por parte del gobierno de la Gene­ra­li­tat de Cata­lunya, pio­nera en España, de las medi­das de higiene y hora­rios en los luga­res donde se ejerce la pros­ti­tu­ción, existe un debate sobre los aspec­tos labo­ra­les tales como la ins­crip­ción en un régi­men espe­cial de la Segu­ri­dad Social,  o como autó­no­mas, para gozar de los bene­fi­cios de la sani­dad gra­tuita y la jubi­la­ción y, de paso, apor­tar al fisco la parte corres­pon­diente a los más de 3.500 millo­nes de euros  anua­les esti­ma­dos,  que el nego­cio de la pros­ti­tu­ción mueve en España.

Dejando aparte los aspec­tos eco­nó­mi­cos del pro­blema, la per­se­cu­ción de la pros­ti­tu­ción mediante medi­das como ame­dren­tar a los clien­tes,  desa­lo­jar a las pros­ti­tu­tas de los espa­cios públi­cos, o las reda­das pun­tua­les, no parece ser la mejor solu­ción a un pro­blema que sus­cita tanta con­tro­ver­sia como rechazo social. Nadie quiere tener cerca un pros­tí­bulo, pero si en Bar­ce­lona se crease un barrio rojo regu­lado en todos sus aspec­tos, y éste se con­vir­tiese en otro atrac­tivo turís­tico y motor eco­nó­mico de la ciu­dad, ¿qué opi­na­rían los comer­cian­tes y veci­nos de dicho barrio? Quizá por esta doble moral implí­cita en todos los plan­tea­mien­tos sobre la pros­ti­tu­ción, lo más sen­sato sería empe­zar por regla­men­tar el comer­cio sexual, dotán­dolo de todas las garan­tías labo­ra­les y lega­les nece­sa­rias para que su desem­peño con­tri­bu­yese a pro­cu­rar pau­la­ti­na­mente la erra­di­ca­ción de aspec­tos tales como la explo­ta­ción for­zada e incon­tro­lada de muje­res por parte de las mafias de pro­xe­ne­tas, la pros­ti­tu­ción clan­des­tina o las enfer­me­da­des de trans­mi­sión sexual. Y en la ela­bo­ra­ción de dicha regla­men­ta­ción debe­rían par­ti­ci­par, impres­cin­di­ble­mente, todas las par­tes afectadas.

Esta pro­puesta de regla­men­ta­ción, no es nueva en la his­to­ria de la pros­ti­tu­ción en España. Al con­tra­rio, ya que entre 1845 y 1931 se pro­mul­ga­ron 202 regla­men­ta­cio­nes en todo el terri­to­rio espa­ñol. Sin embargo, una regla­men­ta­ción pro­pia del siglo XXI debe­ría incor­po­rar aspec­tos de carac­ter admi­nis­tra­tivo tales como la aten­ción socio­sa­ni­ta­ria inte­gral a la pros­ti­tuta, el regi­men espe­cial de coti­za­ción a la Segu­ri­dad Social, la ase­so­ría labo­ral y jurí­dica, la aten­ción al menor,  las dis­ca­pa­ci­da­des, las minus­va­lias, la jubi­la­ción y vejez, etc., Por tanto, debe­ría com­por­tar para las pros­ti­tu­tas, los mis­mos dere­chos y debe­res que para un ciu­da­dano cual­quiera de este país, eli­mi­nando así, para siem­pre,  los tre­men­dos abu­sos come­ti­dos con­tra las mere­tri­ces en la mayo­ría de las regla­men­ta­cio­nes sobre la higiene espe­cial de la pros­ti­tu­ción que vie­ron la luz durante los siglos XIXXX.

 

Para mayor información:

ALCAIDE GONZÁLEZ, Rafael. Edi­ción y estu­dio intro­duc­to­rio. En SEREÑANA y PARTAGAS, Pru­den­cio. La pros­ti­tu­ción en la ciu­dad de Bar­ce­lona estu­diada como enfer­me­dad social y con­si­de­rada como ori­gen de otras enfer­me­da­des diná­mi­cas, orgá­ni­cas y mora­les de la pobla­ción bar­ce­lo­nesa. Bar­ce­lona: Imprenta de los Suce­so­res de Ramí­rez y Cía, 1882. Colec­ción Geo-Crítica. Tex­tos elec­tró­ni­cos. nº 2. Diciem­bre de 2000. Uni­ver­si­dad de Barcelona.

ALCAIDE GONZÁLEZ, Rafael. Inmi­gra­ción y mar­gi­na­ción: pros­ti­tu­ción y men­di­ci­dad en la ciu­dad de Bar­ce­lona a fina­les del siglo XIX. Una com­pa­ra­ción con la actua­li­dad. Scripta Nova. Revista elec­tró­nica de Geo­gra­fía y Cien­cias Socia­les, nº 94 (103), agosto de 2001. Uni­ver­si­dad de Barcelona.

Rafael Alcaide Gon­zá­lez es Doc­tor en Geo­gra­fía por la Uni­ver­si­dad de Barcelona.

 

Ficha biblio­grá­fica:

ALCAIDE GONZÁLEZ Rafael. La pros­ti­tu­ción: ¿hay que regla­men­tarla o per­se­guirla? Geo­cri­tiQ. 25 de mayo de 2015, nº 141. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2015/05/la-prostitucion-hay-que-reglamentarla-o-perseguirla>

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