La ingeniería y el laboratorio. 100 años de historia en Barcelona

José María López Piñero (1933–2010) intro­dujo entre noso­tros el con­cepto de medi­cina de labo­ra­to­rio, es decir, la acti­vi­dad médica de la segunda mitad del siglo XIX que se basó en el labo­ra­to­rio, prin­ci­pal­mente de fisio­lo­gía y micro­bio­lo­gía. Esta etapa repre­sentó una dina­mi­za­ción expe­ri­men­tal y teó­rica en la his­to­ria de la medi­cina. Para la inge­nie­ría, la intro­duc­ción del labo­ra­to­rio tuvo un papel semejante.

La inge­nie­ría ha sido siem­pre (y con­ti­nua siendo) una acti­vi­dad emi­nen­te­mente prác­tica, cuyo obje­tivo es con­se­guir arte­fac­tos o pro­ce­sos que creen o mejo­ren un pro­ceso pro­duc­tivo o de comu­ni­ca­ción. Para este fin, la inge­nie­ría ha movi­li­zado muchos recur­sos dife­ren­tes, cen­tra­dos en la téc­nica y la ges­tión. En el siglo XVIII, en Europa se crea­ron escue­las para for­mar inge­nie­ros, con la idea de que el recurso fun­da­men­tal de la inge­nie­ría debía ser la cien­cia. Se esta­ble­cía, pues, una inge­nie­ría aca­dé­mica que, con­ti­nuando con sus obje­ti­vos, obli­gaba a los pro­fe­sio­na­les a tener una for­ma­ción espe­cia­li­zada de alto nivel. Las escue­las que se orga­ni­za­ron en dis­tin­tos paí­ses de Europa con­ti­nen­tal, Fran­cia, Sajo­nia, Che­quia o España aco­gie­ron pronto labo­ra­to­rios con fina­li­dad docente. El caso más des­ta­cado fue el del labo­ra­to­rio quí­mico de la Uni­ver­si­dad de Gies­sen, cerca de Frank­furt, orga­ni­zado y diri­gido por Jus­tus von Lie­big (1803–1873), donde se for­ma­ron las pri­me­ras gene­ra­cio­nes de inge­nie­ros quí­mi­cos. En reali­dad, la quí­mica, con­ver­tida en una nueva cien­cia en la segunda mitad del siglo XVIII, fue pro­ba­ble­mente la pri­mera cien­cia en la que el labo­ra­to­rio era el esce­na­rio cen­tral. Durante el siglo XIX, otras dis­ci­pli­nas téc­ni­cas empe­za­ron a uti­li­zar los labo­ra­to­rios como luga­res de ensayo y de inves­ti­ga­ción. La elec­tro­tec­nia, que alcanzó su pri­mera cul­mi­na­ción en los años 1870, fue una de esas espe­cia­li­da­des. Los labo­ra­to­rios no eran ya úni­ca­mente docen­tes: fábri­cas y gabi­ne­tes de inge­nie­ría los incor­po­ra­ron para impul­sar sus acti­vi­da­des. Hay que pen­sar que esta posi­ción no ha variado, a pesar de los cam­bios de con­texto que se han pro­du­cido desde entonces.

En Cata­luña, sabe­mos de inves­ti­ga­cio­nes pri­va­das que dis­po­nían de labo­ra­to­rios, como por ejem­plo en el caso de Antoni de Martí i Fran­quès (1750–1832), uno de los pri­me­ros cien­tí­fi­cos cata­la­nes en tener una pro­yec­ción inter­na­cio­nal por sus tra­ba­jos sobre la sexua­li­dad de las plan­tas y su medida de la com­po­si­ción del aire. En Bar­ce­lona, se puede decir que la era de los labo­ra­to­rios nació en 1805, con la Escuela de Quí­mica de la Junta de Comer­cio, cuyo pri­mer direc­tor fue Fran­cesc Car­bo­nell i Bravo (1768–1837). Con esta escuela, se ini­cia una tra­di­ción de cien­cia de labo­ra­to­rio que con­ti­nuó en la Escuela Indus­trial Bar­ce­lo­nesa, creada en 1851, con la direc­ción del suce­sor de Car­bo­nell, Josep Roura i Estrada (1797–1860). El pro­fe­sor que ocupó la plaza de Roura en 1860, Luis Justo y Villa­nueva (1834–1880), ade­más de poten­ciar el labo­ra­to­rio quí­mico de la Escuela creó otro en el Ins­ti­tuto Agrí­cola Cata­lán de San Isi­dro, al ser­vi­cio de la reno­va­ción de la agri­cul­tura, en la línea de Lie­big. Con ellos se con­so­lidó la inge­nie­ría quí­mica de labo­ra­to­rio en la Escuela de Inge­nie­ría Indus­trial de Barcelona.

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Labo­ra­to­rio de Estu­dios Supe­rio­res de Quí­mica incluido en el Labo­ra­to­rio Gene­ral de Ensa­yos. Esta ima­gen, publi­cada en 1916, nos mues­tra pro­ba­ble­mente una escena de un curso en el que par­ti­ci­pan, al pare­cer, dos alum­nas. A la izquierda, se puede reco­no­cer a Josep Agell, direc­tor del Labo­ra­to­rio (Fuente: Dipu­tació de Bar­ce­lona, Guia de les Ins­ti­tu­cions cien­tí­fi­ques, Bar­ce­lona, 1916)

Sin embargo, la cul­mi­na­ción de la inge­nie­ría de labo­ra­to­rio tuvo lugar en el marco de uno de los gran­des pro­yec­tos de prin­ci­pios del siglo XX, la Uni­ver­si­dad Indus­trial de Bar­ce­lona. Se trata de un pro­yecto impul­sado por la Aso­cia­ción de Inge­nie­ros Indus­tria­les de Bar­ce­lona, la Escuela corres­pon­diente, el Fomento de Tra­bajo Nacio­nal y otras enti­da­des patro­na­les, y el Ayun­ta­miento y la Dipu­tación de Bar­ce­lona. Se cons­ti­tuyó el Patro­nato en 1904, pero no empe­za­ron las acti­vi­da­des docen­tes hasta 1909. La Uni­ver­si­dad Indus­trial, que pre­ten­día abar­car desde la ense­ñanza téc­nica ele­men­tal hasta la inge­nie­ría supe­rior, tenía que dotarse de labo­ra­to­rios ade­cua­dos no solo para la ense­ñanza sino tam­bién para el ensayo, la com­pro­ba­ción y la investigación.

Este­ban Terra­das Illa (1883–1950), cate­drá­tico de física de la Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lona, fue pro­fe­sor de auto­mo­vi­lismo en 1914 y ase­sor de la Dipu­tación en el desa­rro­llo de la Uni­ver­si­dad Indus­trial. En 1917 fue encar­gado de orga­ni­zar un cen­tro de ense­ñanza de elec­tro­tec­nia, que incluyó un taller y un labo­ra­to­rio. Poco des­pués fue encar­gado de pla­ni­fi­car el desa­rro­llo de los labo­ra­to­rios de la Uni­ver­si­dad Indus­trial, cosa que se tra­dujo, en 1919, en el esta­ble­ci­miento del Labo­ra­to­rio Gene­ral de Ensa­yos y Condicionamiento.

Este Labo­ra­to­rio incluía los labo­ra­to­rios de los cen­tros de ense­ñanza de la Uni­ver­si­dad Indus­trial (tex­til, quí­mica, tin­to­re­ría, tene­ría, agri­cul­tura, elec­tri­ci­dad, mecá­nica) y el Labo­ra­to­rio de Ensa­yos del Ayun­ta­miento de Bar­ce­lona, que se había ins­ta­lado en 1907 como apoyo a las obras públi­cas. Tam­bién pre­ten­día dis­po­ner de un Acon­di­cio­na­miento tex­til, que final­mente no se ins­taló. En 1922, este Labo­ra­to­rio Gene­ral de Ensa­yos con­si­guió ser reco­no­cido como labo­ra­to­rio ofi­cial, el pri­mero en Cata­luña. Con él, la inge­nie­ría dis­po­nía de las faci­li­da­des de ensayo e inves­ti­ga­ción que reque­ría el desa­rro­llo indus­trial de la época.

El Labo­ra­to­rio Gene­ral de Ensa­yos, como cen­tro público, per­te­ne­ció a la Dipu­tación pro­vin­cial de Bar­ce­lona, hasta que fue tras­pa­sado en 1984 a la Gene­ra­li­tat de Cata­lunya, el gobierno autó­nomo cata­lán. Esta­ble­ció unas nue­vas ins­ta­la­cio­nes, ahora cerca del Cam­pus de Bella­te­rra de la Uni­ver­si­dad Autó­noma de Bar­ce­lona, pero ha ter­mi­nado pri­va­ti­zado, com­ple­ta­mente en 2011, pro­pie­dad de com­pa­ñías multinacionales.

 

Para mayor información

ROCA ROSELL, Antoni. L’enginyeria de labo­ra­tori. Un repte del nou-cents. Qua­derns d’Història de l’Enginyeria, 1996, vol. 1, p. 197–240.

ROCA ROSELL, Antoni, coord. L’Escola Indus­trial de Bar­ce­lona. Cent anys d’ensenyament tèc­nic i d’arquitectura. Bar­ce­lona: Dipu­tació de Bar­ce­lona, Ajun­ta­ment de Bar­ce­lona, Con­sorci de l’Escola Indus­trial de Bar­ce­lona, 2008, 546 p.

 

Antoni Roca Rosell es Pro­fe­sor de His­to­ria de la Cien­cia y de la Téc­nica de la Uni­ver­si­dad Poli­téc­nica de Cata­luña (UPC), donde es coor­di­na­dor del pro­grama de doc­to­rado de Sos­te­ni­bi­li­dad. Fue Pre­si­dente de la Socie­tat Cata­lana d’Història de la Cièn­cia i de la Tèc­nica (1993–2009), y desde 2005 es Coor­di­na­dor de la Cáte­dra UNESCO de Téc­nica y Cul­tura de la UPC.

 

Ficha biblio­grá­fica:

ROCA ROSELL, Antoni. La inge­nie­ría y el labo­ra­to­rio. 100 años de his­to­ria en Bar­ce­lona. Geo­cri­tiQ. 25 de mayo de 2014, nº 54. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2014/05/la-ingenieria-y-el-laboratorio-100-anos-de-historia-en-barcelona/>

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